LOS MICROFONOS DE LOS GOYA

El pasado domingo vi por primera vez de manera integra, la Gala de los Goya, los premios del cine español. No voy a entrar a valorar los estilismos de los invitados, pero déjenme solo que les diga que si queremos convertir este acto en uno de los eventos más glamourosos del panorama nacional, aconsejaría, sobre todo a los hombres, a respetar la etiqueta recomendada en este tipo de actos, el smoking (incluida la versión cada vez más utilizada de smoking con corbata), y no caer en esa dejadez que parecen tienen los que asisten.

Tampoco me voy a extender en la pereza que me da ver que, una vez más, se vincula el mundo del cine al ámbito más progresista y casposo de la izquierda con intervenciones y menciones que deberían guardarse para otros foros. A que viene mencionar las fosas, los espías, atacar al Opus,..Definitivamente para triunfar en el cine hay que ser de izquierdas. Da igual ser o no multimillonario como el premiado Roures, o el pasota Bardem (que ya ni asiste porque no había pegatina que ponerse supongo). El caso es mostrar su tendencia.

Lo que me llamó la atención desde el punto de vista técnico (recuerdo que este mi blog pretende hablar de mi trabajo como comunicador y de temas vinculados al mismo), es la situación de los micrófonos en los atriles. La mayoría de los galardonados tenían que agacharse para que su voz se oyera correctamente. Es un fallo perfectamente evitable utilizando esos mismos micros pero puestos de tal manera que altos y bajos lo puedan poner a su altura. Hace muy feo agacharse mientras se habla en público. Es verdad que esto lo detecté en los galardonados que al fin y al cabo, tienen solo unos segundos para agradecer el trofeo.

En cuanto a la presentadora, Carmen Machi, creo que se aprendió muy bien el guion y resultó simpática, como es ella, pero los gags aparecían forzados. Creo que habría que encorsetar menos los discursos de los presentadores. Se supone que son artistas y que mejor momento para demostrarlo. También es verdad que parece que a ese público tan “especial” le hace menos efecto el humor.