CINE: “PESCADOR”.

Invitado por mi cuñado Alvaro Ponce, tuve la oportunidad hace unos días de ver en la Academia del Cine la película ecuatoriana “Pescador”, de Sebastián Cordero (este es su quinto largo), que si bien por ahora no de puede ver en las pantallas españolas, espero que en breve lo consiga, aunque solo sea por su merecida nominación a los próximos Goya en la categoría de mejor película latinoamericana. También ha tenido muy buena acogida en los festivales que se ha presentado como el de San Sebastián u otros iberoamericanos como los de Miami, Cartagena de Indias o Guadalajara. Y es que esta “road movie” (con toque “thriller”) es una muy interesante película que trata, inspirándose en hechos reales, sobre un humilde pescador, Blanquito, del pueblo pesquero de Matal, que se alía con la guapa amante colombiana, Lorna, de un riquito local, Elías, para poder vender unos cuantos kilos de coca con los que poder salir de su situación y ella poder reunirse con su hija. Juntos emprenden camino por tierras ecuatorianas pasando diversas visicitudes que incluyen la desconfianza mutua y una especie de atracción contenida que parece difícil fructifique. Las ciudades de Guayaquil y Quito, además del descapotable conducido por el hermético chófer Fabricio, aderezan las idas y venidas de la pareja protagonista, además de una buena banda sonora. La peli refleja con fidelidad, así me lo confirma mi orgulloso cuñado, los distintos ambientes por los que transcurre la trama. Desde el peculiar pueblito pesquero y como se desarrolla allí la vida, hasta el contrapuesto ritmo de vida de los pudientes narcotraficantes. La peli mantiene buen ritmo, a pesar de los momentos de “comedura de coco” de los protagonistas, utilizando por momentos efectos de cámara más de videoclip. Quisiera destacar las buenas actuaciones, sobre todo la del protagonista, Andrés Crespo, sin mucho bagaje en su curriculum, que a su aparente pinta de panoli sin mucho futuro, aporta un punto cómico y de bonachón que se agradece en este drama sobre tráfico de drogas. Le acompañan la guapa colombiana Maria C. Sánchez, que se ajusta al cliché de belleza que tienen los ecuatorianos sobre sus vecinas. Carlos Valencia como el chófer y Marcelo Aguirre competan el buen elenco. Sin duda un buena película a la que deseo mucha suerte en la próxima ceremonia de los Goya.

CINE: “UNA PISTOLA EN CADA MANO”.

Es “Una pistola en cada mano” una comedia coral, estructurada a modo de episodios diferentes cada uno, donde priman los diálogos (llenos de ironía y en algunos casos geniales), que convierten cada episodio en verdaderos duelos interpretativos. No es una comedia hilarante, es una comedia de humor fino, con toques dramáticos en algunos casos. El director Cesc Gay (“En la ciudad”, “V.O.S.”,…), refleja en su película diferentes personalidades de cuarentones con problemas con las que uno mismo se puede sentir muy identificado (no con los ocho protagonistas porque eso sería preocupante…). El celoso, el maltratador, el deprimido, el reprimido,…., personajes muy reales, muy bien interpretados por uno de los mejores elencos de actores que puede agrupar hoy día una peli española. Aquí aparecen Eduard Fernández, Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín, Luis Tosar, Javier Cámara, Eduardo Noriega, Jordi Mollá y el “intelectual de izquierdas” Alberto San Juan (curiosamente en el papel de impotente…le pega). Todos ellos a gran altura. Y aunque los hombres son los protagonistas de esta película, no hay que olvidar las mujeres que les dan réplica y que parecen demostrar que “ellas” están más cuerdas que nosotros (se podría abrir un debate al respecto….eterno). Así Clara Segura, Candela Peña, Cayetana Guillén Cuervo y Leonor Watling no desmerecen el plantel. Tenía que ser Darín quien mencionara al más grande, a Duke, John Wayne.

 

CINE: “LA VIDA DE PI”…

 

Llevaba ya más de dos semanas sin ir al cine (aunque no lo parezca, eso es un “huevo” para mis estándares) y se me han quedado retrasados varios estrenos. A ver si recupero el tiempo perdido en estas fiestas. El caso es que ayer me metí a ver “La Vida de Pi”, del oscarizado Ang Lee (“Tigre y Dragón”, “Sentido y Sensibilidad”, “Brokeback Mountain”,…), director taiwanés que suele triunfar en todo lo que hace. En este caso afronta la difícil tarea de adaptar al celuloide el éxito editorial del mismo nombre escrito en el 2001 por el canadiense Yann Martel. Obra traducida a más de 40 idiomas. Es una historia dramática en forma de aventuras (minimizada la aventura al ocurrir casi todo en el pequeño espacio de una barca) que cuenta la historia de un joven indio que en la travesía desde su pais a Canadá, su barco naufraga y pierde a su familia y el exótico cargamento que transportaban: los animales de un zoo que regentaban en la India y que pretendían vender en destino. Solo sobreviven él y un tigre de bengala que tendrán que convivir, a pesar de sus diferencias, perdidos en el inmenso mar. En vez del título original podría haberse llamado “El Tigre y el Chico” o algo así, porque estamos ante una especie de cuento/fábula, muy bien contada e ilustrada (maravilloso manejo de los efectos digitales tanto para las imágenes del mar y sus habitantes como de los animales protagonistas), y de donde se pueden sacar muchas lecturas, como el ejemplo de superación que nos muestra el protagonista, Pi Patel, interpretado magistralmente por el novel Suraj Sharma. Sin duda estamos ante una original película que, si bien puede pecar de “profunda” en algunos momentos (y ya sabéis que yo soy de cine más “facilito”), merece la pena verla relajadamente y disfrutar de su cinematografía. En el reparto destacan Irrfan Khan, haciendo de Pi adulto (la película utiliza el “flash back” de inicio), y los no hindúes Rafe Spall (“Anonymous”) y el ahora de actualidad, pero no por sus dotes actorales, Gérard Depardieu, en un pequeño papel como desagradable cocinero.