CINE: “EL CUARTETO”

Tenía enorme curiosidad por ver “El Cuarteto”, primera película tras la cámara de uno de los grandes actores de hollywood. Y es que a sus 75 años, tras maravillosas interpretaciones (“Tootsie”, “Marathon Man”, “Pequeño Gran Hombre”,…) y con, entre otros muchos reconocimientos, dos Oscars a sus espaldas (“Kramer contra Kramer” y ” Rain Man”), Dustin Hoffman dirige su primer largo. Y no se ha complicado mucho la vida rodando una correcta comedia dramática, basada en una obra de teatro, “Quartet”, escrita por el también oscarizado Ronald Harwood (“El Pianista”). Trata los quehaceres de los habitantes de un asilo para viejos músicos, Beechan House, que se encuentran en medio de los preparativos de la Gala Benéfica que organizan para recaudar el dinero que necesitan para mantener su hogar. En medio de todo el trajín, aparece una nueva inquilina, Jean Horton (Maggie Smith, “Downton Abbey”, vuelve a formar parte de un elenco de veteranos como en la reciente “El Exótico Hotel Marigold”), que provoca el malestar de su ex marido allí residente, Reginald Paget (Tom Courtenay, ya lo vimos en “Doctor Zhivago”), con quien además formaba un cuarteto de éxito, que completaban, y allí también se encuentran, Cissy Robson (Pauline Collins, “Shirley Valentine”) y Wilf Bond (el gran cómico Billy Connoly, “El último Samurai”, que sin duda pone el punto de humor picante). Sabe combinar perfectamente el drama que suponen los achaques de la edad (perdida de memoria, incontinencias,…) con un fino humor que hacen de esta peli un tierno, sin caer en la lástima, acercamiento a la tercera edad. Michael Gambon (“El Discurso del Rey”) añade pinceladas de humor con su mala leche como director de la Gala. Lógicamente la banda sonora está plagada de buena música clásica, y si uno se queda a los créditos finales, verá que la mayoría del resto del reparto son verdaderos músicos, a los que Hoffman rinde un merecido homenaje.

CINE: “BESTIAS DEL SUR SALVAJE”.

Con el visionado de “Bestias del Sur Salvaje”, el primer largo de Benh Zeitlin, ya tengo vistas todas las películas que optan a los Oscars importantes. Y empiezo diciendo esto porque si no fuera porque me creo en el deber de verlas para poder hacer mi quiniela los días previos a la entrega, esta última sería de las que evitaría sin complejos. Carne de festivales (Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes, Mejor Película y Fotografía en el Festival de Sundance,…), bastaba leer alguna reseña ajena para preveer que era una de esas pelis que yo califico de “complicadas” (“Pura poesía en la gran pantalla: una explosión de alegría en medio de una sorprendente miseria. Quizás la película más visceral y original de los últimos tiempos” Associated Press…sin comentarios!). Y el caso es que ha sido nominada a cuatro estatuillas de las importantes (mejor peli, director, guión adaptado y actriz principal). Algo tendría…y algo tiene. Muestra la pobreza en los pantanos de Luisiana, a través de la jovencísima protagonista, Hushpuppy, que lucha por sobrevivir en ese ambiente con la ayuda (por decirlo de alguna manera) de su padre enfermo, Wink Doucet. Ambiente que a pesar de la decrepitud (y bien que se refleja en pantalla) parece les cuesta abandonar a pesar de tantas situaciones adversas, incluidas inundaciones. La utilización de la cámara en constante movimiento crea esa sensación de inquietud que se vive en esos lares. La narración en off de su protagonista también le da un aire de documental por momentos. Se mezclan imágenes de la mísera realidad ya mencionada y otras ficticias, representadas por animales gigantescos (las bestias…) que supongo quieren mostrar los peligros que les rodean. La pareja protagonista, totalmente amateurs, realizan una sorprendente actuación. El padre, Dwight Henry (el panadero que atendía el set de producción), y sobre todo la niña, Quvenzanhé Wallis (elegida de entre 4000 candidatas) que aporta una desgarradora ternura a este drama social, y que posiblemente su juventud le quite posibilidades de cara a la estatuilla dorada. Recomendada para aquellos que no tienen mis gustos cinematográficos.

CINE: “EL VUELO”.

Opta Denzel Washington a su tercer Oscar a Mejor Actor como protagonista de “El Vuelo” (tras los conseguidos por “Días de gloria” y “Día de entrenamiento”), donde interpreta convincentemente a un piloto comercial, Whip Whitaker, que con una maniobra arriesgada e inusual consigue salvar la vida de la mayoría del pasaje que transportaba. Lo que podía ser una acción heroica, tiene sus sombras al conocerse la verdadera personalidad del prota y sus adicciones. La película transcurre entre el inicio vertiginoso del accidente y un logrado y tenso final, mostrando durante sus más de dos horas con crudeza, los efectos nocivos que el alcohol y las drogas tienen y han tenido (su mala relación familiar) sobre Whip (y si se generaliza ahí está el mensaje de este largo, además de la moralidad o no de ciertas decisiones). Dirige con maestría el veterano Robert Zemeckis (la saga “Regreso al Futuro” o “¿Quién engañó a Robert Rabbit?”) sobre un guión original, y también nominado, de John Gatins. Washington está bien acompañado por actores de la talla de Don Cheadle (“Hotel Rwanda”), Bruce Greenwood (“Super 8″), Melissa Leo (“The Fighter”) o la menos conocida Kelly Reilly (“Sherlock Holmes: Juego de Sombras”) como la yonki que se cruza en su camino (muy buena la escena en la escalera del hospital). Pero una vez más destaca sobre todos ellos el grande en todos los sentidos John Goodman, que como en “Argo”, pone el punto cómico a este thriller. Una apropiada (y muy adhoc…) banda sonora incluye entre otros el temazo “Feeling Allright” en versiones de Joe Cooker y Traffic.

CINE: “EL LADO BUENO DE LAS COSAS”.

Veo “El lado bueno de las cosas” con el interés provocado por las buenas críticas, sus numerosos premios y las no menos nominaciones (algo tendrá cuando es una de las pocas películas de la historia nominada a los Oscars en las siete categorías importantes: peli, director, guión y las cuatro interpretativas…no creo que se lleve muchas en todo caso). Y efectivamente, esta comedia romántica, dirigida por David O. Russel (“The Fighter”), es una divertida (no desternillante) adaptación del libro “The Silver Linings Playbook”, que cuenta la historia de Pat (Bradley Cooper, desde “Resacón en Las Vegas” no para), que sale del manicomio, donde fué ingresado por pegar al amante de su mujer, a quienes pilló en la ducha, sale como decía, con la intención/obsesión de recuperar a su ex. A través de un amigo conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence también está de moda, “Los Juegos del Hambre”), recién enviudada y con fama de ninfómana, que cree le podrá ayudar en su objetivo. Y es esto quizás lo más original de esta comedia, la pedrada que tienen en la cabeza sus dos protagonistas que provocan situaciones cómicas (y dramáticas) inesperadas. Como ya dejé caer al principio, uno de los pilares de este largo es su elenco de actores/actrices. Y es que a los dos protagonistas (creo que Lawrence tiene más posibilidades en los Oscars que Cooper) les acompaña para mí uno de los grandes, Robert de Niro, en un registro cómico muy tipo “Los Padres de Ella”, como Pat Sr., padre de él, obsesionado con los Philadelphia Eagles y las apuestas. Jacki Weaver (“Animal Kingdom”), como resignada madre de él, o Chris Tucker (“Hora Punta”), como su compañero de loquero, completan un buen plantel. La banda sonora incluye temazos como “Have Yourself a Merry Little Christmas” por Frank Sinatra, o el “Ma chérie amour” de Stevie Wonder, que tanto altera al protagonista. En definitiva, un simpático acercamiento al tema de las enfermedades mentales que os hará pasar un buen rato.

CINE: “LINCOLN”.

Afronta Steven Spielberg en “Lincoln”, el retrato íntimo de una de las figuras más importantes de la historia estadounidense, el Presidente Abraham Lincoln. Pero no es un biopic (biografía filmada), si no que se centra en los últimos meses de su existencia (año 1865) donde lucha con todas sus armas por acabar con la Guerra Civil a la vez que pretende que se apruebe la 13ª Enmienda que acabaría con la esclavitud. Paralelamente nos enseña a un Lincoln enfrentándose a sus problemas familiares y su intensa esposa. No es una de esas películas de Spielberg con gran despliegue tipo “Salvar al Soldado Ryan”, “La Lista de Schlinder” o la última, “War Horse”. Sin escatimar recursos, es más una película de debates, diálogos, caras a cara. Eso la hace un pelín más densa en sus dos horas y media de duración. En cambio si creo que despierta interés en un personaje, al menos a mí lo ha hecho, en el que hasta ahora no me había parado a pensar (será interesante escuchar la opinión de los americanos). Es duro ver como en aquella época se consideraba a los negros como mercancía por gran parte de la población americana…pero sin cortarse un pelo. Curioso como se han empleado en enseñarle como un bigardo a lo Gandalf (sus biógrafos hablan de un personaje muy alto). En el apartado interpretación, no hay duda que Daniel Day-Lewis apunta a Oscar con su perfecta mimetización del protagonista. Lo que ocurre que es un personaje más lejano y yo personalmente no tengo criterio para decir si lo clava (como hizo Meryl Steep con la Thatcher en “La Dama de Hierro”). Le acompaña una chiquitita Sally Field en un brillante papel lleno de matices que también la ponen en la carrera por la estatuilla, en este caso como Actriz Secundaria.

El resto de personajes están perfectamente caracterizados y entre otros podemos ver a James Spader (irreconocible como uno de los tres personajes a los que se les encarga conseguir votos como sea…este Lincoln tampoco era tan santo), el gran secundario David Strathairn (“L.A. Confidential”), John Hawkes (también en cartelera con “Las Sesiones”), Joseph Gordon- Levitt (“Origen”), el veterano Hal Holbrook (que hizo de Lincoln en el pasado) o el gran Tommy Lee Jones (“Men in Black”). Spielberg se rodea de habituales como el gran compositor John Williams, otra vez nominado por su Banda Sonora Original.

 

CINE: “DJANGO DESENCADENADO”.

Con “Django Desencadenado”, Quentin Tarantino hace una divertida y original incursión en el género de las pelis del Oeste, dicho sea de paso, mi género favorito (no me voy a poner ahora melancólico con el gran Duke). La originalidad la da el toque indiscutible tarantiniano que incluye la acción más violenta cuando procede y el humor, a veces de lo más absurdo (la escena de los sacos a modo de pasamontañas es tronchante), durante todo el largo…y bien largo (quizás el único pero que le pongo, sus más de dos horas y media de duración). Con los Oscars a la vuelta de la esquina, yo le pongo ya de favorito como ganador del Mejor Guión Original, del propio Quentin (“¿Tengo blancos en la cara, negro?”. A el sólo se le puede ocurrir la historia de un esclavo negro Django, (un efectivo Jamie Foxx, “Ray”), que queda liberado por un cazarrecompensas de origen alemán (una vez más, como en “Malditos Bastardos” donde se llevó el Oscar al Mejor Actor Secundario, Christoph Waltz hace un trabajo genial que le ha valido otra nominación en la misma categoría….aunque yo lo auparía a la de Actor Principal), con quien se asocia con la intención de rescatar a su amada, esclava negra con nombre alemán, Broomhilda, que domina el idioma teutón (Kerry Washington, quien ya fué mujer de Foxx en “Ray”), que está en manos del malvado terrateniente Calvin Candie (Leonardo DiCaprio aporta caché) quien está asesorado por un cascarrabias sirviente negro (uno de los clásicos de Tarantino, el gran Samuel L. Jackson). Con aires más de “spaghetti western” que de tradicional western americano, Tarantino crea una genial película donde la banda sonora, fundamental, incluye hasta los inconfundibles acordes del gran compositor de cine Ennio Morricone (“El Bueno, el Feo y el Malo”). La peli está plagada de rostros conocidos en papeles secundarios o meras apariciones testimoniales, aparte de la del propio Tarantino, como la de Don Johnson (“Miami Vice”), Don Stroud, Bruce Dern, Jonah Hill o el mismísimo Franco Nero, que ya protagonizó “Django”, un westtern de Sergio Corbucci de los años 60, con la que, en palabras del director, nada tiene que ver. En definitiva, Grande Tarantino.

CINE: “EL HOBBIT: UN VIAJE INESPERADO”.

Tras su gran éxito con la trilogía de “El Señor de los Anillos”, vuelve Peter Jackson y su equipo a enfrentarse a una obra de J.R.R. Tolkien para crear una nueva trilogía, de la que la primera entrega, “El Hobbit: Un viaje inesperado”, ya lleva algunos días en cartelera. Ambas trilogías están ligadas. De hecho, “El Hobbit” se remonta a unos años antes de las películas protagonizadas por Frodo (Elijah Wood tiene una presencia testimonial en esta) y cuenta como su antepasado Bilbo Bolsón (Martin Freeman, le hemos visto en la serie “Sherlock” en tv), en contra de su voluntad inicial, pero empujado por el mago Gandalf el Gris (Ian MaKellen repite) se ve unido a la partida de Thorin y su cuadrilla de enanos en busca del reino perdido de Erebor. Hay que reconocer el mérito de Tolkien en crear, o utilizar, todas esta criaturas (hobbits, elfos, orcos, trolls,…) y sus historias, que bien manejadas por Jackson y sus guionistas (Guillermo del Toro y el propio Jackson entre ellos) dan como resultado este cine fantástico de aventuras que tiene tantos seguidores por todo el mundo. Yo no lo soy, vaya por delante, pero seguro que no va a defraudarles. Sus candidaturas a los próximos Oscars (Maquillaje, Dirección Artística, Efectos Visuales) reflejan lo impecable de su producción (quiero recordar que la trilogía de “El Señor de los Anillos” acumuló 17 estatuillas). Maravillosos los paisajes utilizados de Nueva Zelanda. Aparte de los ya mencionados, la peli cuenta con un interesante elenco de actores, muchos de ellos ya vistos en la trilogía del anillo. Cate Blanchett repite como la elfa Galadriel; Hugo Weaving vuelve a ser Elrond; y podemos ver también a dos grandes veteranos como Ian Holm y Christopher Lee. Otro personaje que volvemos a ver y que tiene uno de los momentos más brillantes de la peli en su cara a cara con Bilbo, es el histérico Gollum (Andy Serkis). Pues eso, recomendada para los fans de Tolkien y del cine fantástico. Yo no se si veré las otras dos que quedan…

CINE: “LAS SESIONES”.

Estrenada hace ya un par de semanas, vi ayer “Las sesiones” (“The Sessions”), una interesante y conmovedora película basada en hechos reales. Concretamente en la historia, por el contada, del escritor y periodista californiano, Mark O´Brien. Enfermo de polio, estaba condenado a vivir tumbado dependiente la mayor parte del tiempo de una cápsula de oxígeno artificial. Mark ( John Hawkes, nominado por “Winter´s Bone” hace un par de años, crea un maravilloso personaje) decide contratar los servicios de una terapeuta sexual, Cheryl (una atrevida Helen Hunt. Quizás ese atrevimiento le ha llevado a estar nominada en los próximos Oscars como mejor actriz de reparto), para que le ayude a desarrollarse en las artes amatorias, las que, por razones obvias, nunca le han sido posibles. Esas sesiones terapeúticas y la química que se produce entre ellos son geniales. Son un ejemplo de como afrontar una situación de discapacidad extrema con humor y positividad. Humor, que sobre todo aparece en sus confesiones a un peculiar cura interpretado por el personalísimo William H. Macy (“Fargo”). En definitiva, una muestra de buen cine de una producción independiente (ganó el Premio Especial del Jurado y del Público en el prestigioso Festival de Sundance). En un papel menor aparece Rhea Perlman, la descarada camarera de Cheers.

CINE: LOS DOS EXTREMOS, “AMOUR” Y “JACK REACHER”

Llegan los Oscars y siempre me entran las prisas por ver todas las pelis nominadas, al menos en las categorías importantes (los cortos documentales me los ahorro por ejemplo), antes de la ceremonia del antiguo Teatro Kodak. Por eso no es raro que haga dobletes como el de ayer (las antiguas dobles sesiones…). La primera, “Amour”, no solo está nominada a mejor película extranjera y mejor película en los Oscars, sino que acaba de recibir el Globo de Oro a mejor peli de habla no inglesa y se llevó la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes, entre otros muchos premios. Vamos, que tenía que verla por pelotas a pesar de que me temía no iba a ser “de mi estilo”. Es que su aclamado director, el austriaco Michael Haneke, hace ese tipo de películas que yo califico de raritas (“La Cinta Blanca”), y que tanto gustan a los cinéfilos. En este caso cuenta la historia de una idílica pareja de ancianos que tiene que afrontar la enfermedad de ella. Esa intensa relación parece que no tiene flaquezas, pero la dureza de ver como se desmorona tu pareja hacen que uno se plantee cosas. Película de angustias, de silencios, de miradas. Una gran interpretación de sus dos protagonistas, los veteranos Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva, le dan una intensidad brutal al relato. La música clásica al piano no hace más que añadir tristeza a la historia. Sin duda una película dura de digerir no recomendada a los que les guste un cine más comercial. En el reparto destaco además la presencia de Isabelle Huppert como la hija del matrimonio.

Y para compensar la angustia pasada, me meto a ver a Tom Cruise en su última aventura de acción, “Jack Reacher”. Pues eso, una peli entretenida, que se alarga un poco más de la cuenta, en la que Cruise encarna a un ex soldado que vive en la clandestinidad, que tiene que volver a la primera línea para desenmascarar un quíntuple asesinato y así liberar de la acusación a un antiguo compañero del ejército. Para ello contará con la ayuda de la abogada del acusado (Rosamund Pike, “Muere otro día”, “Orgullo y Prejuicio”), con la que existe una tentadora química desde el primer encuentro. Traiciones, persecuciones a lo “Misión Imposible”, malos entendidos, rescates, malos con pinta de malos (Werner Herzog),…, vamos que no aporta muchas novedades al género. Destacaría la presencia de un secundario de lujo como Richard Jenkins (“The Visitor”) como fiscal jefe y padre de la abogada (así hay más movidas que desarrollar…) y del gran Robert Duvall (“Apocalypse Now”, ” El Padrino”,…), como dueño de una tienda de armas y sala de tiro. En definitiva, recomendada para los fans de Cruise y su chulería innata. No niego mérito a los guionistas en frases como “lo próximo que vas a ver será el interior de una ambulancia…”.

 

CINE: “LES MISERABLES”.

“Les Miserables” es una interesante adaptación al cine de uno de los musicales de mayor éxito de la historia. Junto a “Cats” y “El Fantasma de la Opera”, posiblemente de los más vistos por todos los teatros del mundo. Y reconozco que a mi me gusta más la versión teatral (Londres y Madrid en mi caso). De todas maneras, me alegró verla pues tenía ganas de escuchar a alguno de los actores/actrices del momento en su versión cantante. Y según las notas de producción, todos ellos cantan de verdad. Y no lo hacen mal. La que más me gustó fué Samantha Barks (Eponine), sin experiencia en el cine pero que ya representó este mismo papel sobre las tablas. El que menos feeling me dió fué Russell Crowe (Javert). La historia trata, en la Francia del s. XIX,  sobre el ex recluso Jean Valjean (Hugh Jackman, “Lobezno” cantante…) que decide saltarse la condicional y empezar una nueva vida para dejar de huir de su implacable perseguidor, el policía Javert. No va a ser fácil quitarse al poli de encima. En su fábrica conoce a una empleada, Fantine (una Anne Hathaway que sin duda ya se ha quitado la etiqueta de personajes tipo princesita…), a quien promete cuidará de su hija Cosette (Amanda Seyfried, la conocimos en la adaptación al celuloide de “Mamma Mía”, otro musical de éxito). Además de los protagonistas destacaría a Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter, que son los pícaros señores Thénardier, dueños de la taberna y quienes aportan los pocos momentos cómicos de este dramón. Eddie Redmayne (“Mi semana con Marilyn”) también se pega sus cantatas como Marius, noble libertario y enamorado de Cosette. El punto tierno, uno de ellos, lo pone Daniel Huttlestone como el espabilado niño Gavroche. Las más de dos horas y media no se hacen muy largas, tiene buen ritmo. Y merece la pena aunque solo sea por disfrutar de la maravillosa banda sonora. Coincide que hoy veo las nominaciones a los Oscars y “Les Miserables” tiene ocho, no está mal, pero han dejado fuera a su director, Tom Hooper, quien ganó la preciada estatuilla por el peliculón “El Discurso del Rey”. Por el contrario, el español Paco Delgado está nominado al mejor vestuario. Y tiene muchas papeletas…basta ver los atuendos de Baron Cohen y Sra,… maravillosos. Mucha Suerte.