VI CONVOCATORIA DE PROYECTOS SOCIALES BANCO SANTANDER

El pasado 20 de Marzo tuve el honor de “ceremoniar” la entrega de premios de la VI Edición de Proyectos Sociales de Banco Santander en el salón de actos de Casa de América, Madrid. Se respiraba mucha solidaridad en este acto, en la que el Consejero Delegado del Santander, Javier Marín, quien presidió el acto, apostó por seguir impulsando toda la actividad solidaria de la entidad, que es mucha, implicando a cada vez más empleados, los verdaderos artífices de esta maravillosa iniciativa. Cada una de las 8 ONGs ganadoras se llevaron un generoso cheque de 35.000 euros, lo que les permitirá seguir ejerciendo la gran labor que hacen. Enhorabuena por lo tanto a CESAL, Fundación Acción Contra el Hambre, Fundación Pablo Horstmann, Asociación Achalay, Atenpace, Fundación ANAR, Fundación Lesionado Medular y Federación Española de Padres de Niños con Cáncer.

Los ganadores, sus padrinos, organizadores, y directivos del banco.

Con el maravilloso equipo responsable de estos premios. Maria, Ana, Javier (delante), Fede, y Javier.

Con los representantes de Fundación Madrina, ganadores de la edición anterior.

En acción.

CINE: “NON STOP”.

Voy con retraso en mis reseñas debido a problemas informáticos (posiblemente la excusa más usada en los últimos tiempos…qué fácil echarle la culpa a ese ser desconocido…), así que retomo las mismas con una breve sobre “Non Stop”, del español Jaume Collet-Serra, que vuelve a repetir con el gran (por tamaño y por las películas que ha protagonizado) Liam Neeson (“La lista de Schindler”). Ya coincidieron en “Sin identidad”. Neeson se está especializando en papeles de héroe anónimo (“Venganza” ya va para tres pelis…), y aquí interpreta a un “marshall” del aire (los polis que se impusieron en todos los aviones, fundamentalmente tras el 11S), Bill Marks, con muchos problemas personales (da que pensar que se deje la seguridad de un avión en un poli alcohólico/depresivo…), que sin saber cómo, se ve extorsionado a través de su móvil. Si no paga el dinero que le exigen, un pasajero morirá cada 20 minutos. Y todo esto en un vuelo transoceánico. Ha habido mejores pelis de esas que todo ocurre en un avión ( y no me refiero a “Aterriza como puedas”…), y tampoco es que sea muy original. Mantiene una cierta intriga proponiendo desde el principio a varios pasajeros como sospechosos (al estilo de las de Agatha Cristie), incluyendo, como no podía ser de otra manera, un árabe (Omar Metwally, “Muchich”). Y sobre todo, cada vez más las sospechas recaen sobre él…pero siendo el prota este argumento tiene poco peso. Destacar la presencia de Julianne Moore (“Los chicos están bien”), como una pasajera maniática; Scoot Mcnairy (“Argo”); Michelle Dockery (“Hanna”); o Lupita Nyong´o, a la que espero su Oscar por “12 años de esclavitud” le sirva para algo más…aquí es vilmente utilizada en los carteles, cuando tiene un papel meramente testimonial. Pasable.

CINE: “EL GRAN HOTEL BUDAPEST”.

“El gran hotel Budapest”, la última genialidad de Wes Anderson (“Moonrise Kingdom”, “Fantástico Sr. Fox”, “Academia Rushmore”, “Viaje a Darjeeling”,…), narra la historia de un legendario recepcionista, Gustave (Ralph Fiennes, “El paciente inglés”, maravilloso en su menos habitual registro mordaz), de un grandioso hotel europeo (el que da nombre a la peli…), en el periodo de entreguerras, y de su amistad con un joven empleado, Zero (el debutante Tony Revolori en su versión joven, y F. Murray Abraham, “Amadeus”, como adulto), a quien llega a considerar su protegido. El argumento incluye el robo y la recuperación de un cuadro renacentista de inestimable valor, vinculado a la lucha por una enorme fortuna familiar, herencia de una habitual clienta del hotel (una hipermaquillada Tilda Swinton, “Michael Clayton”), enamorada de Gustave, quien es acusado de su muerte, a la vez que forma parte de la herencia. Es una comedia tan genial, y original, como lo es su director (productor y guionista entre otras cosas) y sus pelis, que va desde el humor más absurdo hasta la verborrea más incontenida. Está rodada con un ritmo frenético, y en un ambiente con estética como de cuento (dice Sergi Sánchez en Fotogramas, num 2045, refiriéndose a Anderson: “Fetichista de los espacios convertidos en preciosas casas de muñecas…”). Todo lo anterior produce lo que me comentaba Pedro Monjardín a la salida de los Verdi, “he pasado un buen rato. Muy entretenida”. Y es que los casi 100 minutos que dura se pasan volando, y siempre con una sonrisa en la boca. Y encima por la pantalla pasan innumerables caras conocidas, muchas de ellas habituales del director. Así podemos ver a Mathieu Amalric (“Munich”); Bill Murray (“Lost in translation”), como conserje de otro hotel que acude en ayuda de Gustave; Adrien Brody (“El pianista”) como Dimitri, el hijo de la fallecida y su secuaz Jopling (Willem Defoe, “Platoon”); Jeff Goldblum (“Parque Jurásico”); Tom Wilkinson (“Shakespeare enamorado”) y Jude Law (“Sherlock Holmes”) en el mismo papel de escritor, en épocas diferentes; Edward Norton (“American History X”), como el policía Henckels; Harvey Keitel (“Reservoir Dogs”), compañero de cárcel; Saoirse Ronan (“The Lovely Bones”), como Agatha, la novia de Zero; Jason Schwartzman (recién visto en “Al encuentro de Mr Banks”); Léa Seydoux (“La vida de Adèle”); Owen Wilson (“Midnight in Paris); o Bob Balaban (también visto recientemente junto a Murray en “Monuments Men”). En definitiva, una entretenidísima película con un gran reparto. Poco más se puede pedir.

CINE: “8 APELLIDOS VASCOS”.

Vaya por delante decir que hacía tiempo que no me reía tanto en una sala de cine. No se si el efecto “contagio” de una sala bastante llena (buenas noticias) ayudó a mi desenfreno (hubo momentos de darme vergüenza yo mismo de tal despelote). Y es que “8 apellidos vascos”, de Emilio Martínez-Lázaro (que ya dirigió la maravillosa “El otro lado de la cama”), es una comedia romántica con todos los ingredientes (enredo, malosentendidos, etc) para pasarlo muy bien (los únicos que no deben pasarlo bien son los críticos del diario “Gara”…lo cual es un buen síntoma). Rafa (el monologista Dani Rovira, que ahora podemos ver en la serie “B&b”), es el típico sevillita (que no sevillista…pues además es bético), simpaticón, repeinaete, que se enamora de la típica vasca siesota borde, pero guapa, Amaia (Clara Lago ya demostró sus dotes cómicas en la genial “Primos”). Tal es el encoñamiento, que decide irse a su pueblo en las “vascongadas”, en busca de ese amor imposible. Una vez vez allí, el previsible rechazo inicial se convierte en una relación interesada, forzada por la presencia del padre de ella, Koldo (Karra Elejalde, “Airbag”, aportando veteranía y vasquismo…). Para completar esa farsa, Rafa tira de Merche (Carmen Machi al más puro estilo “Aida”), una extremeña asentada en el norte por amor. Los diálogos (de Borja Cobeaga y Diego San José) son desternillantes por momentos. Es verdad que muchas veces tiran del parto fácil (“tiene el pelo que parece que la “pegao” un bocao un camello…o un caballo”), pero como dice mi hermano Fernando “los topicazos sobre vascos y andaluces están muy bien metidos (o traidos)”. La confusión de palabras (“aberchandal” por “abertzale”), el desconocimiento del vasco, la confusión de identidades (El metralleta…), etc, todos los recursos que se utilizan funcionan. Hasta los tacos hacen reir (nunca mejor dicho un “ostias”, que en boca de Clara Lago). Además del cuarteto protagonista, destacaría la presencia de Alfonso Sánchez y Alberto López (“El mundo es nuestro”), como los colegas de Rafa, divertidísimos en sus sospechas terroristas. Risas garantizadas.

CINE: “DALLAS BUYERS CLUB”.

Por fin pude ver “Dallas Buyers Club”, de Jean-Marc Vallée (“La reina Victoria”), y ahora entiendo la unanimidad que había en las quinielas que daban a Matthew McConaughey (“Mud”) ganador del pasado Oscar a Mejor Actor por su recreación de Ron Woodroof. Aparte del esfuerzo físico de perder más de 20 kilos, McConaughey nos deleita con todo tipo de registros que van desde la mayor de las sonrisas al más amargo de los llantos. Y es que esta es la historia, inspirada en la vida real, de un electricista, “cowboy” de rodeo, borrachín, drogadicto, jugador, putero,…(vamos lo tenía todo), al que de la noche a la mañana le diagnostican que tiene el virus del VIH. Hay que situarse en la mitad de los 80 cuando el sida empezó a hacer estragos. Su descreimiento y pasotismo inicial ante los 30 días de vida que le conceden, se convierten en un denodado esfuerzo por investigar sobre la enfermedad y encontrar como sea (yendo si hacía falta a cualquier lugar del mundo….), legal o ilegalmente, los remedios para curarse. Luchando contra todo (autoridades sanitarias, fiscales, médicos,…),llega a montar un “club de compradores” (para bordear la ley…) y así facilitar los medicamentos o remedios curativos a otros en su misma situación. Vamos que podría ser el retrato de un héroe, a pesar de que es un personaje con más peligro que una caja de bombas…pero te puede acabar cayendo bien. Un drama en toda regla sobre uno de los momentos sanitarios más traumáticos del siglo pasado (quien no se acuerda de la cadena de noticias de famosos que iban cayendo por la enfermedad, como el mismo Rock Hudson, aludido en la cinta). Y también tiempos duros en lo relativo a la homosexualidad (se hacía una directa asociación entre el sida y los gays, como bien queda plasmado), a la vez que liberadores. A la buena interpretación del protagonista se unen Jennifer Garner (“Juno”), como la doctora que le ayuda en su empeño, y un gran Jared Leto (“Las vidas posibles de Mr. Nobody”), también oscarizado por su papel de Rayon, un transexual enfermo que se convierte en la mano derecha de Woodroof. También podemos ver a Denis O´Hare (“Michael Clayton”) como el Dr. Sevard; Steve Zahn (“Escapada perfecta”), como Tucker; o a Griffin Dunne (“Un hombre lobo americano en Londres”), como el doctor que le suministra “material”. Merece la pena ver estas grandes interpretaciones.

CINE: “EMPERADOR”.

Una de las maravillas que tiene el cine, es que, a través de él, podemos ampliar nuestros conocimientos, en este caso, históricos. Otra cosa es que el tema nos la refanfinfle (nunca había escrito esta palabra…). Así, al igual que todavía tenemos en nuestras pantallas “Monuments Men” (ver reseña más abajo), que nos trae un hecho desconocido para la gran mayoría como es el de los comandos que se organizaron durante la II Guerra Mundial para salvar de los nazis el mayor número posible de obras de arte, “Emperador”, de Peter Webber (” La joven de la perla”), basándose en el  libro “His Majesty´s Salvation”, de Shiro Okamoto (me divierten los nombre japos…), nos recuerda el importante papel que tuvo el famoso General Douglas MacArthur (Tommy Lee Jones, “Hombres de negro”, siempre cumple) , tras la rendición de Japón. Concretamente la trama se centra en las investigaciones que encargó al General Bonner Fellers (el televisivo Mathew Fox, serie “Perdidos”), un gran conocedor de la cultura nipona, para averiguar el grado de responsabilidad que tuvo el Emperador Hirohito (Takataro Kataoka…tenía que escribirlo) en la intervención de su país en la guerra. Los interrogatorios a importantes jefes del recién depuesto imperio del sol, se entremezclan, utilizando el sistema de flashback, con la historia de amor que el propio Fellers vivió con Aya (Eriko Hatsune, “Tokio Blues”), a quien también busca desesperadamente. Correctamente ambientada en una Japón devastada tras la guerra, la peli cumple sin más con darnos a conocer ese hecho histórico. Jones pone un puntito cómico, que se agradece en este tipo de pelis. Me temo que va a pasar desapercibida en nuestra cartelera cada vez más exigua.

CINE: “300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO”.

“300: El origen de un imperio”, de Noam Murro (su segundo largo tras “Gente inteligente”), no es propiamente dicho una secuela del “300″ de Zack Snyder (“El hombre de acero”, que aquí ejerce de productor y coguionista), ni tampoco una precuela. La historia ocurre paralelamente a la heroicidad de esos 300 espartanos liderados por Leónidas (Gerald Butler) que defendieron con uñas y dientes (y el resto del cuerpo…) el paso de las Termópilas. Aquí los grandes enfrentamientos entre los griegos, liderados por Temístocles (Sullivan Stapleton, “Animal Kingdom”), y los persas, que tienen al mando de sus barcos a la temible Artemisia (la chica bond Eva Green, “Casino Royale”), transcurren en los mares embravecidos. Y es que el protagonista pretende aunar a todos los pueblos griegos, incluso a los espartanos de Leónidas, a través de su viuda, la reina Gorgo (Lena Headey, “Dredd”), para defenderse de las huestes del dios rey Jerjes (Rodrigo Santoro, “Philip Morris ¡Te quiero!”, como bien se dice en Fotogramas nº 2045, interpretado como una “drag queen malvada”), el “jefe” de Artemisia. A los espartanos, que les gusta ir a su bola, ya sabemos como acabaron en tierra firme. Ahora los griegos tendrán que utilizar todo su ingenio para derrotar a un enemigo que les supera en número. Con esa estética tipo cómic que tan bien le fué a “300″, esta peli mantiene su nivel de espadazos, litros de sangre (algunas gotas se quedan en pantalla…), musculitos, cielos oscuros (aquí no sale el sol ni en verano…), efectos visuales, etc, para hacer de esta una peli entretenida, sin más. Utilizan el “flashback” con frecuencia para situarnos y enterarnos más de quien es quien y que no nos perdamos. Otras caras, más o menos magulladas, que asoman por la pantalla son las de Hans Matheson (“Sherlock Holmes), como el leal Aesyklos; Igal Naor (“Munich”), como el rey Darío; David Wenham (el Faramir de “El Señor de los anillos”), de los pocos espartanos que quedan de “300″; o Callan Mulvey (“La noche más oscura”) y Jack O´Connell (“Harry Brown”), padre e hijo en la ficción, que luchan junto a Temístocles. Basada en la novela gráfica de Frank Miller, “Xerxes”, se la recomiendo a los amantes de las pelis de romanos…o griegos.

CINE: “JOVEN Y BONITA”.

A falta de estrenos de relumbrón, aproveché este “impasse” para meterme a ver “Joven y bonita”, del parisino François Ozon (“8 mujeres”). Un drama sobre el despertar sexual de una joven estudiante de 17 años, Isabelle (la espectacular Marine Vacth, “L´homme à la cervelle d´or”…que en la vida real tiene 23, y que está para ponerle un piso en Almagro…), que decide prostituirse sin que su familia se entere (esto tiene cierta lógica…) utilizando el nombre “artístico” de Lea. Los enfrentamientos con su madre (Géraldine Pailhas, “Don Juan de Marco”), la complicidad con su hermano pequeño (Fantin Ravat), hacen de la protagonista la típica adolescente rebelde. Lo no tan típico es que se dedique a prostituirse (y la trama tampoco te aclara porqué da el salto…). Un suceso con uno de sus clientes, hace que las cosas cambien…o no. Sinceramente, la peli ya solo merece la pena por ver a la protagonista. Su espectacular belleza. Su enigmática mirada. Además, podemos ver a la otrora guapísima Charlotte Rampling, como viuda de uno de los clientes de Lea. No recomendable a padres de niñas adolescentes…se les puede cortar el cuerpo…o llegar a casa y empezar a investigar.

CINE: “EL PODER DEL DINERO”.

Basada en el libro “Paranoia” (título original) de Joseph Finder, “El poder del dinero”, de Robert Luketic (director con antecedentes en la comedia romántica sobre todo, “Una rubia muy legal”, “Killers”,…), llega a nuestras pantallas haciendo poco ruido (coincidir con los Oscars no ayuda…si no eres una de las nominadas…)…y me temo que tampoco va a dejar mucha huella, a pesar de contar con buenos actores. Es un correcto “thriller” sobre espionaje industrial donde Adam Cassidy (Liam Hemsworth, “Los Mercenarios 2″), un joven inquieto y con ganas de escalar socialmente, no duda (bueno…duda un poquito) en aceptar una oferta de trabajo a todas luces poco ética, lo que le lleva a encontrarse en medio de las rencillas de dos de los empresarios más importantes del sector tecnológico (muy actual eso de las nuevas tecnologías…), Nicholas Wyatt (Gary Oldman, “El Quinto Elemento”, dando su perfil malvado), quien le hace la oferta, y Jock Goddard (Harrison Ford, “Blade Runner”, haciendo caja…), quien le contrata. En el trabajo conoce a Emma (la guapa Amber Heard, “Bienvenidos a Zombieland”), con quien entabla una previsible relación. Tiene muchos ingredientes para que al menos sea entretenida, sin más pretensiones. Algo de acción (no mucha) y tensión (con previsible resultado…y es la segunda vez que escribo “previsible”…y es que los giros en la trama no son muy originales); la historia de amor citada; el conflicto moral (uno puede plantearse si haría cualquier cosa por dinero) que se pretende justificar con la presencia de un padre enfermo (el veterano Richard Dreyfuss, “Tiburón”, aporta galones). Vamos, puro producto de entretenimiento. También podemos ver a Embeth Davidtz (“La lista de Schindler”), como su preparadora para una vida mejor; el televisivo Josh Holloway (serie “Perdidos”), como el agente del FBI encargado del caso; y Lucas Till (“En la cuerda floja”), como el mejor amigo…a pesar de todo. Se puede esperar a que la pongan por la tele.

CINE: “LA GRAN BELLEZA”.

Me estaba resistiendo a ir a ver “La Gran Belleza”, de Paolo Sorrentino (que hizo “Il Divo”, una biopic sobre Giulio Andreotti), pero al recibir el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa (y antes un Globo de Oro, y un BAFTA, etc), no tenía más remedio que verla, y así contrastar las opiniones que había escuchado. Opiniones que iban desde el “vaya coñazo, estuve a punto de salirme” de mi madre, al “es maravillosa ” de mi amiga Moni. Tanta disparidad de criterios es verdad que despertó mi curiosidad. Y tras verla me sitúo en medio del tiroteo. Efectivamente es una peli rara, surrealista a veces y que dura casi dos horas y media (con momentos que te impacientan…paseos a ninguna parte), pero por otro lado tiene un punto canalla y cómico que en otros momentos consiguieron arrancarme alguna sonrisa (cuando el protagonista “hunde” a su amiga Estefanía delante de su grupo de amigos….). Y todo lo anterior con Jep Gambardella (Toni Servillo, “La ragazza del lago”) como eje de la historia. Un escritor de solo un obra, que ahora ejerce como periodista, y, sobre todo, como el rey de la noche (“quiero ser el rey de la mundanidad”) de la capital romana, que domina desde las espectaculares vistas de su terraza (con vistas al Coliseo…), donde se celebran las fiestas más heavys de la ciudad eterna. No le veo una trama muy clara. Básicamente nos muestra al protagonista (una especie de José Amedo, con aire chulesco) tras cumplir los 65 años, y a partir de ahí aparecen todo tipo de personajes a su alrededor, algunos tan peculiares como su jefa enana (Liza Minelli en miniatura) o la Santa, una monja con poderes. Y otros tan patéticos como su amigo Romano. Detrás de ese “bon vivant” se esconde un solitario que empieza a rebuscar en su pasado (su primera novia, sus antiguos amigos,…). Estéticamente maravillosa (Roma ayuda…). Pero lo que más me ha gustado son sus chaquetas.