CINE: “LA ISLA MINIMA”.

La_isla_m_nima-276450591-large“Aunque tenga muchas capas, esta no deja de ser una película con esquema clásico de – ¿ quién lo hizo ? -”. Esto declara Alberto Rodríguez (“Grupo 7″), director de “La isla mínima”, en el Fotogramas nº 2.052. Y efectivamente nos encontramos ante un thriller policíaco en el que dos polis, Juan y Pedro (Javier Gutiérrez, serie “Aguila Roja”, y Raúl Arévalo, “Primos”, que dejan atrás su registro cómico, por el que más se les conoce, para darle intensidad dramática a sus personajes. Mejor Gutiérrez a quien acaban de dar un premio a su interpretación en el pasado Festival de Cine de San Sebastián), se trasladan a las marismas del Guadalquivir para intentar averiguar la desaparición, y posterior asesinato, de dos jóvenes adolescentes. Rodada en un paraje hinóspito (parecen las ciénagas de pelis rodadas en el entorno de New Orleans…sin árboles y caimanes…se entiende), pero maravillosamente fotografiado (espectaculares las vistas cenitales con las que empieza y que luego aparecen intercaladas), que se convierte en protagonista fundamental. La presencia de varios sospechosos (otro aspecto más del tono clásico mencionado al principio) mantiene la intriga hasta el final (por cierto, estar bien al loro, porque la lluvia puede impedirte enterarte de lo más importante…que se lo pregunten a mi amigo Nacho Muñoz, con quien coincidí junto a su mujer). Las diferencias personales de los dos protagonistas y las circunstancias político-sociales de la época (nos situamos en 1980), aderezan el argumento de este largo. Sobre esto último a mi me chirría ese tufillo progre de aprovechar para dar cera, en este caso, a la policía social de los últimos años del franquismo y de la transición. Otros personajes que completan la trama, son los padres de las desaparecidas (Antonio de la Torre, “La gran familia española”, y Nerea Barros, serie “El príncipe”, pegan poco como pareja…sobre todo ella en ese entorno donde vive), el periodista rojete interpretado por Manolo Solo, “La herida”, y “El guapo”, el chico de la moto por el que todas las jovencitas suspiran, interpretado por Jesús Castro (“El niño”), que va lanzado. Película interesante.

CINE: “LA ENTREGA”.

La_entrega_The_Drop-495380437-largeCon los créditos que avalan “La entrega”, Michaël R. Roskam (“Bullhead”), no me extraña que me encontrara ayer con una interesante e intrigante peli. Y es que para empezar, el guión corre a cargo del novelista (“Mystic River”) y guionista (serie “The Wire”), Dennis Lehane. Y para acabar este largo cuenta con la última presencia en la gran pantalla del gran, en todos los sentidos, James Gandolfini (serie “Los Soprano”), que, al igual que Phillip Seymour Hoffman (lo comenté en “El hombre más buscado”), nos dejó antes de tiempo. Y si Gandolfini aporta su prestancia y saber estar, Tom Hardy (“El caballero oscuro: la leyenda renace”), verdadero protagonista, me ha sorprendido con un registro maravilloso de chico atormentado que oculta un oscuro pasado. Bob (Hardy), es el camarero bonachón de un bar de barrio (Brooklyn, N.Y.), regentado por su primo Marv (Gandolfini), antiguo dueño del mismo, pero ahora sometido a las mafias rusas (chechenas…) de los barrios bajos neoyorquinos. Dos hechos fortuitos, o no tanto, el atraco producido en su bar y el encuentro de un cachorro de Pitbull en el cubo de basura de la enigmática Nadia (Noomi Rapace, la Lisbeth Salander de la versión sueca de “Millenium: los hombres que no amaban a las mujeres”), le harán enfrentarse a situaciones algo complicadas: la presión de los mafiosos para recuperar el dinero, y la del ex de Nadia, Eric Deeds (Matthias Schoenaerts, “De óxido y hueso”), para recuperar el perro. Un thriller donde valen más los silencios y las miradas que la violencia explícita, que la hay, y donde también hay cabida para enfrentar a dos solitarios (Bob y Nadia), que luchan desde la soledad contra su evidente atracción mutua. También podemos ver a John Ortiz (“El lado bueno de las cosas”), poniendo el toque policial al tema, necesario en un thriller; y a James Frecheville (“Dos madres perfectas”), como uno de los atracadores. Algunos giros de guión interesantes. Recomendable.

CINE: “LA GRAN SEDUCCION”.

La_gran_seducci_n-275976953-largeEste “remake” del cine canadiense anglófono, de una peli, también canadiense, pero francófona, de hace diez años, es una comedia con tintes tradicionales (un humor blando…sin histrionismos…partos no muy originales…), fácil de ver y con un guión predecible (y no hace falta haber visto la anterior). En todo caso, “La gran seducción”, del actor y director Don McKellar (“Childstar”), se deja ver. Los habitantes de un pequeño pueblo costero canadiense, Tickle Head, sumidos en la rutina de la falta de trabajo (su época dorada como pescadores pasó), y del cobro del subsidio de desempleo, se encuentran con la oportunidad de reactivar sus vidas ante el interés de una gran empresa petroquímica de instalar allí una planta de reciclaje. El problema es que, una de las exigencias de esta empresa es que el puerto (que no aldea) cuente con un médico estable. Y ahí no hay médico ni nada que se le parezca. Por razones del destino (el cine es muy generoso con estas cosas…), recae en esos parajes (preciosos paisajes costeros) un joven médico, Paul Lewis (Taylor Kitsch, “El único superviviente”), con la intención de estar un mes evitando males mayores debido a sus adicciones (se saca poco juego a estas…lo que tampoco hubiera aportado nada original, pero quizás más carcajadas). Ese tiempo, un mes, es el que tiene Murray French (un siempre genial Brendan Gleeson, “El irlandés”) y el resto de sus paisanos para convencer al joven doctor de que ese es un sitio ideal para quedarse. A partir de ahí harán todos los esfuerzos por agradar al galeno, incluso aficionándose al cricket, deporte que desconocían (una de las escenas más cómicas ocurre en el bar viendo todos un partido de cricket…). Destacaría la presencia además de Liane Balaban (“Maniac”), como Kathleen, la “rebelde” encargada de correos y a la que le encargan flirtear con el doc, y, sobre todo, la del veterano Gordon Pinsent (“Lejos de ella”), como Simon, siempre poniéndole un punto gracioso a los diálogos. El resto del plantel,  la mayoría desconocidos para mí, le dan una gran naturalidad a sus interpretaciones. Lo dicho, para pasar un rato agradable.

CINE: “BETIBÚ”.

Betib-347293989-largeEsta coproducción hispano-argentina (más argentina que española…al menos en lo actoral y localizaciones), “Betibú”, Miguel Cohan (“Sin retorno”), es un thriller que mezcla dos géneros muy socorridos en esto del cine: el policíaco y el periodístico. El resultado es aceptable, aunque creo que le falta tensión, y los actores por lo general están bastante comedidos (especialmente Aberto Ammann, que ya en “Celda 211″ me pareció blandito). El asesinato de un empresario poderoso en su casa de una urbanización de lujo, despierta el lógico interés del periódico El Tribuno, cuyo director, Lorenzo Rinaldi (José Coronado, “El cuerpo”), encarga a la escritora de novela negra Nurit Iscar (Mercedes Morán, “Diarios de motocicleta”), que les escriba unos artículos relacionados con el caso, para lo que esta se traslada a vivir a la propia urbanización para poder entender de cerca lo que haya podido suceder. Contará con el apoyo de dos periodistas de la redacción. El veterano Jaime Brena (Daniel Fanego, “El amigo alemán”), ya de vuelta de todo y a punto de retirarse, pero con la experiencia y unos  contactos muy necesarios; y el joven Mariano Saravia (Ammann), que viene pegando fuerte. Hay una suerte de secundarios que aportan pinceladas de humor como Norman Briski (“La mala verdad”), haciendo de Gato, un confidente de Brena, recluido en una especie de almacén con “síndrome de diógenes”. Lo dicho, esta adaptación de una novela de Claudia Piñeiro del mismo nombre, está correctamente rodada, pero no aporta muchas novedades el género del cine negro. Pasable.

CINE: “BOYHOOD”.

Boyhood_Momentos_de_una_vida-954973569-largeMucho se está hablando de “Boyhood”, la última peli de Richard Linklater (saga “Antes del…”). Para empezar se ha hecho mucho ruido en que su rodaje ha durado 12 años. Lo que hacía el director es coger al mismo equipo unos días al año y seguir con esta historia que gira en torno a Mason (Ellar Coltrane, “Fast Food Nation”, rodada durante esos 12 años), hijo de padres separados (Ethan Hawke, “El club de los poetas muertos”, y Patricia Arquette, “Amor a quemarropa”), que va madurando viendo como su entorno evoluciona. Como dice Alex Montoya en Fotogramas (nº 2.051), el objetivo de la peli es “capturar el tránsito de la niñez a la adolescencia, el sendero en el que el ser humano se define, mientras digiere sus experiencias y los cambios del entorno”. Y estoy de acuerdo, y creo que se consigue en sus más de dos horas y media. Lo que me cuesta es admitir, y esto es una cuestión de gustos, que sea “una de las películas más importantes y hermosas de los últimos años”, como asevera Sergi Sánchez en el mismo número de la revista. Muestra con sencillez las movidas de esta familia, un pelín desestructurada (padres separados, madre con poco ojo para las parejas, padre borrachín y desempleado,…), y las relaciones de los miembros de esta familia (hay que añadir a la hermana Samantha, protagonizada por la hija del director, Lorelei Linklater, que según va creciendo se le queda más cara de lerda…) con sus semejantes (primeros amores, los amigos, familiares,….). Está rodada con buen ritmo y sin pretensiones. Tiene momentos tensos y duros (episodios de malos tratos,…), y se agradecen las pinceladas de humor que sobre todo corren a cargo del personaje de Hawke. En definitiva, interesante por su peculiaridad, y porque muchas de las cosas que cuenta, son el reflejo de la propia vida y puede hacer que nos sintamos identificados. Hay que ir descansaditos.

CINE: “EL HOMBRE MAS BUSCADO”.

El_hombre_m_s_buscado-756478688-largeNo soy yo muy fan de las pelis de espías por aquello de que nada es lo que parece (mi afición por el cine comercial americano me delata…los buenos son los buenos y los malos son los malos malísimos). Así que fuí a ver “El hombre más buscado”, Anton Corbijn (“El americano”), con esas reticencias y porque es uno de los últimos trabajos de Philip Seymour Hoffman (“The Master”), antes de quitarse de en medio a principios de año. Y a mi Hoffman siempre me ha gustado y aquí no desentona en el papel de agente de los servicios secretos alemanes, borrachín, fumador (no para…), que parece peleado con el resto del planeta. Y en torno a él se sostiene este thriller en el que el agente Günter Bachmann (Hoffman) persigue a un respetado líder islamista, Abdullah (Homayoun Ershadi, “Agora”), que él cree está vinculado al terrorismo islámico (desgraciadamente muy actual). La aparición de un apátrida checheno, Issa Karpov (el desconocido Grigoriy Dobrygin), moviliza a todas las fuerzas policiales, incluidas la CIA, liderada por la agente Martha Sullivan (Robin Wright, “Forrest Gump”), alertados por sus posibles intenciones. Aparentemente sólo quiere contactar con el banquero Tommy Brue (Willem Dafoe, “La última tentación de Cristo”), para recuperar una herencia paterna. Pero las autoridades creen que deben detenerlo cuanto antes (el 11S todavía presente….) en contra de la opinión de Bachmann, que cree les puede llevar hasta Abdullah. Le dan 72 horas para probar todo. A mi se me hizo un pelín larga. Por una vez la trama no es muy “liosa”, y peca de todo lo contrario, tan sencilla que hay pocos momentos de verdadera tensión (que es lo que se pide en este tipo de pelis…creo). Hay que destacar la presencia de Rachel McAdams (“Sherlock Holmes”), como la abogada de Issa; Daniel Brühl (“Malditos Bastardos”), como agente del equipo de Günther; y Nina Hoss (“Bárbara”), la compañera fiel del mismo. Está basada en una obra de John Le Carré (“El topo”) que también participa en la producción. Recomendada para los aficionados del cine de espías y los fans de Hoffman.

CINE: “JERSEY BOYS”.

Jersey_Boys-780878029-largeEs de todos conocidos la afición a la música del gran Clint Eastwood, director de “Jersey Boys”, este biopic con ramalazos de musical que recorre la historia de uno de los grupos más exitosos de los años 60, The Four Seasons, y basada en la obra de Broadway del mismo título, que triunfó hace una década. Lo que nunca había hecho el artífice de obras maestras como “Sin perdón” es, eso, rodar un musical. Sí ha hecho acercamientos al mundo de la música, como “Bird”, e incluso a compuesto la banda sonora de algunas de sus cintas. El caso es que con el listón tal alto como nos lo ha puesto (“Gran Torino” por ejemplo, maravillosa), este largo no va a pasar a encabezar su ranking de éxitos. Y está muy bien ambientado y todo eso, pero a mi me dejó como “ni fu ni fa”. Será porque no me ha apasionado la historia de este grupo, formado en su época dorada por delincuentes juveniles de barrio con vinculaciones mafiosas (Frank Sinatra no era el único…), que de la noche a la mañana se ven triunfando y con números unos como “Sherry”. También es verdad que no es una música que me enamore (y esa voz de falsete…o de pito…de Frankie Valli…brutal), si exceptuamos “Can´t Take My Eyes Off You”, uno de los éxitos, en este caso del vocalista en solitario, que me lleva rápidamente a recordar “El cazador”, peli donde se versiona, y donde actúa entre otros, Christopher Walken, que aquí hace del capo mafioso Gyp DeCarlo, una especie de padre para los chicos del grupo. Si exceptuamos a Walken, el reparto está compuesto básicamente por novatos en la gran pantalla, y en el caso del cuarteto protagonista, tres de ellos trabajaron en la versión teatral. Así John Lloyd Young (“Oy Vey¡ My Son Is Gay”) es el citado Valli; Erich Bergen (“How Sweet It is”) hace de Bob Gaudio; y Michael Lomenda (sin experiencia cinematográfica) de Nick Massi. A ellos hay que añadir a Vincent Piazza (visto en la serie “Broadwalk Empire” como Lucky Luciano), que hace de Tommy DeVito, un poco el impulsor del grupo, y por otra parte, el responsable de cargárselo. Como curiosidad, Clint se otorga unos segunditos de plano, recurriendo a imágenes de su éxito televisivo de esa época, “Rawhide”. Por mi devoción por el protagonista de “Por un puñado de dólares”, y porque ya tiene 84 años (espero que siga dirigiendo mucho tiempo), no voy a dejar de recomendarla.

CINE: “HERCULES”.

H_rcules-333429825-largeEsta enésima versión del semidios “Hércules”, Brett Ratner (“Un golpe de altura”) (a mi mente me vienen las versiones cincuenteras protagonizadas por Steve Reeves), humaniza un poco más al personaje, quitándole peso a su origen semidivino y convirtiéndole en un mercenario que trabaja, junto a su grupo (una especie de equipo A a la antigua…), para el que mejor le pague. Basada en un cómic publicado en 2008 (los créditos finales dan una pista de estos), Hércules (el cachas Dwayne Johnson, “El rey escorpión”), es contratado por el Rey Cotys (el veterano John Hurt, “El hombre elefante”), para luchar contra Rhesus (Tobias Santelmann, “Kon-Tiki”), que se está apoderando, y arrasando, todos los pueblos de la zona. Con la ayuda de sus incondicionales Amphiaraus (Ian McShane, acabamos de verle en “El Niño”), Autolycus (Rufus Sewell, “El ilusionista”), Tydeus (Aksel Hennie, “Headhunters”), Atalanta (Ingrid Bolso Berdal, “Hansel y Gretel: cazadores de brujas”), y su sobrino Iolaus (Reece Ritchie, “10.000″), que hace las veces de “jefe de prensa” (se encarga de “engordar” sus hazañas), tendrá que luchar contra el enemigo, que no se sabe muy quien es, además de luchar contra su propia conciencia por un hecho luctuoso del pasado. Entretenida película de acción, con buenos efectos especiales, buenas caracterizaciones y, sobre todo, con mucho sentido del humor (sin caer en la parodia). Quien vaya a verla para ver el estreno en la gran pantalla de Irina Shayk (la novia de CR7), que hace de Megara, la esposa del prota, que esté muy atento porque sale menos que yo en “La hoz y el Martínez”. Otros que si salen un poco más son Joseph Fiennes (“Shakespeare in love”) como el Rey Eurystheus, Peter Mullan (“War Horse”), como Sitacles, la mano derecha de Cotys, y Rebeca Ferguson (“El fantasma del lago”), como Ergenia, la hija de Cotys. Correcta.

CINE: “LUCY”.

Lucy-170037491-largeAhora entiendo las distintas, y tan diferentes, opiniones que surgieron el otro día al hablar sobre “Lucy”, Luc Besson (“El Quinto Elemento”), en una reunión familiar. A Mercedes y Juan les encantó. A Julia…”que vaaaa!! es malísima…”. Pelayo dejó caer “que te hacía pensar”. Intentando no verme contaminado por tanto comentario me metí a verla ayer sin saber de que iba el asunto. Y me encuentro con una mezcla de géneros que ahora entiendo provoque discrepancias. Es una peli de acción (y Besson tiene experiencia en este campo tanto dirigiendo como guionizando…”Transporter”), en la que una turista en Taipei, Lucy (una sexy y dura Scarlett Johansonn, “Lost in Translation”), es captada contra su voluntad para hacer de “mula” y que introduzca (dentro de su cuerpo) en su pais, una droga de diseño muy potente. Hasta aquí todo más o menos normal (hay malos con pinta de malos….liderados por Mr. Jang (Min sik Choi, “Old boy”). El tema se complica cuando la droga que lleva metida en su organismo se sale de su bolsa y le produce una reacción tal, que Lucy se convierte en una “superwoman”. A partir de ahí sigue la acción (persecuciones trepidantes), pero ya mezclada con ciencia ficción (los efectos de esos nuevos poderes), algunas pinceladitas de humor que se agradecen, y algunas disquisiciones científicas sobre los porcentajes de uso del cerebro (esta parte me da más pereza…). En esto último tiene su protagonismo el Profesor Norman (un siempre creible Morgan Freeman, “Paseando a Miss Daisy”), a quien acude Lucy para intentar aprovechar su superinteligencia efímera. Mi conclusión es que es una película entretenida, original y, sobre todo… que dura 85 minutos aprox., teniendo en cuenta además que ilustra algunos momentos de la peli con imágenes documentales al estilo “El Arbol de la vida”, bonitas, pero prescindibles (vamos, que se podía quedar en un largometraje de poco más de una hora…). Otra conclusión que saco es… qué poco aprovechado tenemos nuestro cerebro…el 10%. Yo creo que algunos no superan el 3%…y no me refiero a Pujol.

CINE: “EL NIÑO”.

El_Ni_o-701828486-largeUna gran acogida ha tenido la última peli de Daniel Monzón (“Celda 211″), “El Niño”, que ha superado en taquilla, el primer fin de semana, a la que parecía imbatible “8 apellidos vascos”. Y es que cuenta con muchos ingredientes para entretenerse viéndola: acción (muy correctas las persecuciones helicóptero/lancha), drama (sin ser un dramón), thriller (buena intriga en descubrir algunos cabos sueltos), romance (lo más prescindible) y humor (gran parte vinculado a esa manera tan peculiar de hablar y expresarnos que tenemos los andaluces…a “El Compi” cuesta a veces entenderle…). Es un buen ejercicio de recreación (muy verosímil como está contado) de lo que viene ocurriendo en la zona del Campo de Gibraltar en lo referente al tráfico de drogas. Se cruzan los caminos de dos policías, Jesús y Eva (Luis Tosar, “Los lunes al sol”, y Bárbara Lennie, “Las 13 rosas”), que llevan dos años intentando desmantelar una red de narcotraficantes lideradas por un enigmático inglés residente en el peñón (el británico Ian McShane, “Hércules”), y unos jóvenes golfetes, El Niño (el debutante Jesús Castro, que suple su falta de desparpajo ante la cámara, con una mirada penetrante) y El Compi (Jesús Carroza, “7 Vírgenes”, a este le sobra cara), que se ganan la vida pasando droga de Africa a España a través del Estrecho. Como decía están muy bien recreados los ambientes donde ocurre todo (entiendo que han rodado in situ), los personajes, etc, y no ha necesitado de grandes efectos especiales al estilo USA, para dar veracidad a las escenas más complicadas de acción. En esta mezcla de actores consagrados y debutantes también podemos ver a Sergi López (“El laberinto del Fauno”) y Eduard Fernández (“El método”) como los polis compañeros de Tosar y Lennie, y a Mariam Bachir como Amina, la guapa hermana de Halil (Said Chatiby), el cómplice de los chavales, que protagoniza la parte romántica del relato. Como curiosidad, se pueden ver las calles de la exclusiva urbanización Sotogrande en algunas escenas. Interesante.