CINE: “LA JUVENTUD”.

trailer-de-la-juventud-la-nueva-pelicula-de-paolo-sorrentino-originalSabéis mis fieles seguidores (los cuatro que me seguís…) que mis gustos cinéfilos, por lo general, se enmarcan más en lo que yo llamo cine comercial. Cine facilón. Acción, comedia, thriller, ….y el western. Vamos, que no haya que pensar mucho. Pero por aquello de ampliar mi espectro fílmico, de vez en cuando me lanzo a las salas a ver rarezas para mis cánones. Y eso es lo que hice ayer (prometo que no acudí al reclamo de la foto del cartel…) cuando me acerqué a ver “La juventud”, de Paolo Sorrentino, autor de “La gran belleza”. Ambas son pelis que meten mucho surrealismo (sueños,…cosas raras…Maradona…) en medio de una presumible trama. De una estética impecable (y vuelvo a no remitirme al cartel…), reconozco que me encantó ver a dos grandes, en su presumible ocaso interpretativo, en plena forma y llenando la pantalla cuando aparecen: Michael Caine (“Evasión o victoria”) y Harvey Keytel (“Smoke”). Ellos son dos veteranos amigos que coinciden en un balneario suizo. Fred Ballinger (Caine) es un retirado y reputado director de orquesta, que pasa los días acompañado por su hija Lena (Rachel Weisz, “Ágora”), rechazando la petición de la casa real británica para que vuelva a dirigir, con motivo del cumpleaños del Duque de Edimburgo. Y por otro lado está Mick Boyle (Keytel), un director de cine al que, rodeado de sus colaboradores, le cuesta rematar el guión de la que será su última película. Ellos comparten sus inquietudes (hasta la cantidad de micción diaria…), y observan desde su veteranía y mirada a veces pícara, lo que ocurre a su alrededor. Se mezclan con personajes como Jimmy (Paul Dano, “Prisioneros”), un actor que aprovecha este retiro para preparar su próximo personaje, o Brenda Morel (Jane Fonda, “Barbarella”, genial en su breve papel), una diva también en sus últimos estertores. Dice Alberto Bermejo en Metrópolis nº 612: “Rebosante de nostálgica ironía, materializada sobre todo en sus sardónicos diálogos, sus elocuentes miradas y alguna bellas imágenes.” Como dato, la canción “Simple Song nº3″ de David Lang está nominada e mejor canción en los próximos oscars. Por cierto, la del trasero es la rumana Madalina Diana Ghenea (“Razza bastarda”), una Miss Universo “mu” completita.

CINE: “LA GRAN APUESTA”.

La_gran_apuesta-129125490-largeAyer vi una de las grandes favoritas a los próximos Oscars. Y la verdad…no me enteré de “na”. Asumo mis limitaciones en conocimientos financieros y similares, pero aviso ya, que quien vaya a verla lo haga acompañado de algún amigo o amiga (esto mejor) que curre en un banco. Y es que “La gran apuesta”, de Adam Mckay (“El reportero: la leyenda de Ron Burgundy”), es un acercamiento más a la gran crisis mundial que sufrimos en la pasada década, como ya hicieron “Margin Call” o “The company men”, por ejemplo. En este caso se basa en el libro de Michael Lewis, de mismo título, que recoge la historia, real, de unos iluminados que fueron capaces de preveer el piñazo que se iba a pegar la economía mundial, y con movimientos claramente fuera de los normal (aquí es donde me atasco…), consiguieron forrarse en medio del caos colectivo. Y ya que el contenido se me escapa (solo ellos pensaron que las hipotecas podías colapsar…”¿quien no va a pagar sus hipotecas”…les contradecían), me quedo con la interpretación de sus protagonistas, compuesta por actores de primera fila. Así aparece Michael Burry (un Christian Bale, “The Fighter”, otra vez nominado a la estatuilla), un ejecutivo con pinta de pirado que acude a la oficina, descalzo, en “shorths” y unas baquetas de tocar la batería…como para fiarse del pavo. Mark Baum (Steve Carell, “Foxcatcher”), que está como las maracas de Machín. El estirado Jared Vennett (Ryan Gosling, “Drive”), que no se sabe si defiende los intereses de su banco o los suyos. Y Ben Rickert (Brad Pitt, “Troya”), que aunque medio retirado y con más manías que un mono, acepta ayudar a dos jóvenes espabilados, Jamie Shipley y Charlie Geller (Finn Wittrock y John Magaro, ambos vistos en “Invencible”). Al menos la trama, las tramas, van a buen ritmo, y aunque no pillé mucho, uno si se da cuenta de la movida general que está a punto de ocurrir. Alguna pizca cómica aportada sobre todo por los personajes de Baum y Vennett, ayudan a digerir el tema. Otras caras como las de Marisa Tomei (“El luchador”), Melissa Leo (“Prisioneros”), Jeremy Strong (“Black Mass”) o Hamish Linklater (“Magia a la luz de la luna”), aparecen en la cinta.

CINE: “EL GRAN DIA”.

El_gran_d_a-893459839-largePor una vez, escribo de una peli que todavía no se ha estrenado (recordando mis tiempos en la radio…). Y lo hago gracias a María León que me invitó el pasado viernes al preestreno de “El gran día”, un documental en el que la productora Abordar y el director Pascal Plisson repiten la fórmula de “Camino a la escuela”. Y quizás sea eso de repetir formato lo único que te quita un poco de sorpresa de lo que uno va a ver. Por lo demás, es una estupenda muestra de cine pedagógico. Cine con mensaje…pero mensaje del bueno y desde el minuto uno hasta el final. Como dijo María en su Instagram cuando reseñó la misma: “Nada es regalado y todas las metas requieren un esfuerzo, dedicación, esperanza, coraje, y , en definitiva, educación para poder alcanzarlas”. Y ese esfuerzo y esa dedicación en conseguir sus sueños se personaliza en cuatro historias de cuatro jóvenes. De distinta nacionalidad y con la característica común de tener una condición humilde y unas familias fundamentales en su desarrollo. Por un lado está Deegii, de 11 años y que vive en Ulan Bator, Mongolia, donde compagina los estudios con sus entrenamientos como contorsionista. Se está preparando para una audición que puede lanzar su carrera en uno de los mejores circos del mundo. Albert tiene 11 años y es cubano. En una decrépita La Havana, entrena fuerte y se prepara para una competición que le puede dar acceso en la “Academia de Estudios del Deporte”. Cuenta como aliado con su amigo Roberto, que hace las veces de entrenador y que aporta lo más simpático a la peli. Tom es le mayor de todos. Tiene 18 años y se prepara en Uganda para ser guarda forestal, con un interés especial en la protección de los chimpancés. Y por último Nidhi, de la India. A sus 15 años quiere ser ingeniera y para ello tiene que aprobar el examen “Super 30″, prueba a la que se presentan más de 5000 aspirantes y solo pasan…30. Cuatro historias maravillosas contadas de manera intercalada y con buen ritmo, y con el aliciente de darle un cierto toque thriller por aquello de saber si conseguirán sus objetivos. Para saberlo os recomiendo ir a verla a partir del próximo viernes 29. Os dejo una foto con María y el fenómeno de Roberto.

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CINE: “45 AÑOS”.

45_a_os-933444534-largeHabía dejado pasar “45 años”, de Andrew Haigh (“Weekend”), estrenada ya hace unas semanas. Todas las semanas hay estrenos y yo hago mis descartes por intuición o por lo que leo sobre ellos a los críticos de cine (recuerdo que yo no lo soy. Soy un simple aficionado que comenta el cine por pasión y como hobby). Me daba pereza el tema, pero la nominación al Oscar de la veterana Charlotte Rampling (“Portero de noche”) me ha obligado a buscarla en la cartelera. En los Verdi la vi ayer. Y efectivamente la peli es, digamos “tranquila”. Película de silencios, de miradas y expresiones faciales que lo dicen todo. Y ahí la Rampling está maravillosa. Con clase, elegante y con esa belleza que pocas personas tienen a su edad. Y hablamos de un drama entre un matrimonio adulto que vive apaciblemente retirado en su casita de campo en Inglaterra. La llegada de una carta que le comunica a él, Geoff (Tom Courtenay, “Doctor Zhivago”…entre gagá y gruñón también está muy bien), la aparición en un glaciar suizo del cuerpo de la que fue su novia cincuenta años atrás (murió despeñada mientras hacían montañismo), empieza a provocar ciertas grietas en la inquebrantable pareja. Y encima la carta llega días antes de la fiesta que están preparando para celebrar su 45 aniversario. ¿Se pueden guardar secretos durante tantos años? ¿Son lógicos los celos después de 45 años casados, por una relación anterior de él, hace cincuenta años?. Lo dicho, una peli centrada en esta pareja que después de mucho tiempo empieza a tener dudas de su relación. No apta para seguidores del cine de acción, tiros y destrozos.

CINE: “LA CHICA DANESA”.

La_chica_danesa-635017188-largeEddy Redmayne (“Mi semana con Marilyn”), en el papel de Lili Elbe (antes Einar Wegener), busca su segundo Oscar, tras el conseguido por “La teoría del todo”, con este papel de trasnformismo, afeminado y atormentado.Y es en torno a esta actuación (para mi exagerada), y la de Alicia Vikander (“Ex machina”) como Greta Wegener, por donde gira “La chica danesa”, de Tom Hooper (“El discurso del Rey”). Película basada en la historia real de la primera transexual de la historia, allá por principios del siglo XX. Trata un asunto que todavía hoy día está de actualidad (que si la sanidad pública debe cubrir estas operaciones,…), pero planteada más bien como una historia de amor imposible que deriva en una profunda amistad. El matrimonio Einar y Greta Wegener, son dos artistas enamorados (aparentemente) que disfrutan de su felicidad en su Dinamarca natal. Einar va descubriendo su otro yo (un poco chorra utilizar la excusa de posar de modelo para sustituir a Ulla, Amber Heard, “El poder del dinero”, una amiga de la pareja), que de manera poco comprensible afecta a su vena artística. La necesidad de Greta (la Vikander está muy bien en su papel nominado a las estatuillas), de viajar a París por motivos profesionales, hace que la pareja se instale en la capital francesa. El cambio de Einar a Lili ya parece irreversible. Pero Greta se mantendrá a su lado (que te salga un marido así no debe ser fácil asumirlo). Puede resultar un poquito densa, pero no hay que quitarle su esfuerzo en hacer una peli estéticamente impecable. Dice Luis Martínez en Metrópoli nº 611: “De principio a fin, la película se antoja cursi, evidente e infectada de un esteticismo exasperante. De la interpretación de Eddy Redmayne….duele la exhibición de exagerado manierismo operístico.” También podemos ver a Ben Whishaw (“Sufragistas”), como Henrik, primer amor de Lili; Sebastian Koch (“El puente de los espías”), como el doctor que le opera; y Matthias Schoenaerts (“Suite francesa”), como Hans, un amigo de la infancia, convertido en galerista en París. En definitiva, me ha decepcionado un pelín.

CINE: “LOS ODIOSOS OCHO”.

Los_odiosos_ocho-549467052-largeComo todo lo que ha hecho Quentin Tarantino (“Malditos Bastardos”), su octava película, “Los odiosos ocho”, venía precedida de innumerables críticas, anécdotas, etc, que han sabido crear la expectación que yo mismo tenía por verla. Y me adelanto a decir que no me ha decepcionado (es muy Tarantiniana: por un lado por sus diálogos geniales, a veces absurdos, a veces irreverentes… como una constante referencia despectiva a los negros; y por otro, más avanzado el metraje, ese gusto por las escenas de sangre y vísceras tan realistas…sin filtros), pero tampoco es la que más me ha gustado (y eso que vuelve a repetir con mi género favorito, el western…aunque tiene más de thriller, a lo Hércules Poirot, que de peli del oeste). Nos situamos en unos años después de la guerra civil americana. Con motivo de una gran tormenta, coinciden en un cabaña de Wyoming una serie de personajes, supuestamente de procedencias distintas. Y así es como se juntan los ocho que dan título a la peli. John Ruth (Kurt Russell, “Tango y Cash”) es un cazarrecompensas que se dirige hacia Red Rock con su detenida, Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh, “El maquinista”), para que sea juzgada por asesinato. Marquis Warren (Samuel L. Jackson, “Jackie Brown”, no suele faltar a la cita), un ex soldado negro de la Unión, ahora convertido en cazarrecompensas. Chris Mannix (Walton Goggins, “Django desencadenado”), alega ser el futuro sheriff de Red Rock. Oswaldo Mobray (Tim Roth, “Pulp Fiction”, en un papel muy Christoph Waltz), dice ser el verdugo. Joe Gage (Michael Madsen, “Reservoir Dogs”), es un vaquero silencioso que observa desde el rincón. El General Smithers (Bruce Dern, “Nebraska”), es un veterano oficial retirado. Y Bob (Demian Bichir, “Una vida mejor”), lleva la posada mientras los dueños están fuera. Pero lo interesante es saber si todos los personajes son lo que dicen ser. Además de los ocho, hay un odioso noveno, O.B. (James Parks, habitual de Tarantino), que es el cochero. Y como la peli va por capítulos y en alguno se refiere a momentos pasados, aparecen otros personajes como Jody (Channing Tatum, “Foxcatcher”), hermano de Daisy, o Judy (Zoe Bell, “Kill Bill: volumen 1 y 2″). Es una peli larga (casi tres horas), por lo que hay que ir concienciado. La música del genial veterano Ennio Morricone (“Por un puñado de dólares”, “La muerte tiene un precio”,…), merodea por el metraje, aunque no tiene tanta impronta como creía, tras su nominación a los Oscars y cacareos varios. Como dice Peter Debruge en “Variety”: “La película ofrece absolutamente en todo momento el placer puro que los fans esperan, desde diálogos explosivos a un polvorín de enfrentamientos”. Pues eso.

CINE: “EL HIJO DE SAUL”.

Publicidad-en-Quioscos-El-Hijo-de-SaulComo cada año, en los próximos días procuraré ver todas las pelis que optan a algún Oscar importante (además de las que ya he visto de las que puntualmente hice la reseña oportuna en este, mi blog), para, antes de la próxima ceremonia, emitir mi apuesta. Y “El hijo de Saúl”, la opera prima de László Nemes, es la favorita a la estatuilla dorada en la categoría  de Película de Habla no inglesa. Es una peli de las que yo califico como complicadas para mis fieles seguidores, más dados a la acción, comedia, o convencionalismos yanquis. Es una peli húngara (con esto ya digo algo…). Típica cinta premiada en festivales (que ya sabemos les suelen gustar las rarezas). Y así ha sido por ejemplo en Cannes o en los pasado Globos de Oro. Y encima la temática es durita (el holocausto judío), y la técnica arriesgada (una cámara pegada al coco del protagonista, en constante movimiento…que ayuda a incrementar la angustia de una peli de por sí ya muy asfixiante). Nos da una visión muy personal sobre la barbarie nazi, utilizando a Saúl Ausländer (Géza Röhrig), un prisionero húngaro recluido en un campo de concentración, que pertenece a los Sonderkommandos. Unidades de trabajo integradas por los propios prisioneros, quienes “ayudaban” en los crematorios y cámaras de gas, lo que les permitía alargar algo más su negro destino. En medio del drama (dramón), Saúl, decide ocultar el cadáver de un chico que milagrosamente sobrevivió a la “ducha” (no al médico nazi), y que puede ser su hijo, con la intención de darle un entierro digno. Existe además una subtrama sobre un supuesto plan de evasión. Pero tras estas tramas, se ven (por lo general con la imagen desenfocada, como para mitigar el horror) las atrocidades que se cometieron en esos campos de exterminio, y que todavía a uno le hacen pensar hasta donde puede llegar la humanidad en su crueldad (poniendo las noticias te das cuenta que no hay límite…). Dice Sergi Sánchez en La Razón: “Nemes ha sabido hacer una película immersiva, un filme experiencia, para que recordemos que hay heridas que nunca se cerrarán”.

CINE: “NO ES MI TIPO”.

No_es_mi_tipo-313023636-large“No es mi tipo”, de Lucas Belvaux (“Rapt”), es una peli romántica con alguna pretensión cómica (provoca escasas y leves sonrisas), centrada en la, a priori, difícil relación de una peluquera, Jennifer (una deliciosa Émilie Dequenne, “Rosetta”), madre soltera, soñadora, amante de las pelis de Jennifer Aniston, de las revistas de cotilleo…y de cantar tipo karaoke choni en la disco del pueblo…con un profesor de filosofía, Clément (más anodino Loïc Corbery , “Solo los amantes sobreviven”), soltero, alérgico al compromiso, con un toque de soberbia parisina…que ha sido destinado temporalmente, y a regañadientes, al pueblo de ella. Casi tiene más interés cuando se ponen dramáticos en los momentos que se dan cuenta de su incompatibilidad manifiesta. Destacando ella por su viveza en los momentos buenos, y su tristeza en los malos. El pocas veces cambia la cara de pasmao. En vez de recurrir a citas filosóficas de Kant y compañía, yo hubiera llevado la trama más por la línea de la divertidísima “Bienvenidos al Norte”…que por un momento dado creí que tiraba por ahí. Pero como ya he dicho, y hay que respetarlo, tiene un toque más de drama romántico. Por lo tanto, se la recomiendo a los románticos empedernidos. Y a los que les guste el karaoke coral…

CINE: “LEGEND”

Legend-896092124-large“Legend”, de Brian Helgeland (“Payback”), es una correcta película de gangsters, basada en los hermanos Ronald y Reggie Kray, los reyes del hampa londinense allá por los años 60. Personajes para mi desconocidos a pesar de que ya tuvieron su peli, que no he visto,  en los 90, “Los Kray”. Y si entonces se ponían en la piel de estos gemelos asesinos los hermanos Kemp (Gary y Martin, fundadores de la banda Spandau Ballet), en esto ocasión ha asumido el reto Tom Hardy (“La entrega”). Que en un alarde de buena interpretación (por partida doble) y gracias a las técnicas modernas, se mete en el cuerpo de los dos hermanos. Dando a cada uno su personalidad. Reggie, el más centrado (por decir algo) y cuerdo, y Ronnie, homosexual, como un puto tarado, y dependiente de pastillas para poder coordinar…aunque ni con pastillas. Es quizás lo más interesante de la peli, la labor de Hardy. Por otro lado, es bastante clásica, con los ingredientes típicos de este género: violencia, malos con caras de malos, polis…también con caras y actitudes indeseables (es curioso a veces como en estas pelis los mafiosos acaban cayendo mejor que los buenos…cuando los primeros son los verdaderos cabronazos de la historia), los típicos locales con cantante en directo donde los mafiosos se mueven a sus anchas, extorsiones, asesinatos,…,ah, y alguna historia de amor…y desamor. En este caso la que vive Reggie con Frances Shea (Emily Browning, “Pompeya”), hermana de uno de sus secuaces que vive las dificultades propias de liarse con un matón de su calaña. Otras caras conocidas son las de David Thewlis (“La teoría del todo”), como Leslie Payne, el socio de los hermanos que lidiaba entre las diferencias de los mismos; Paul Bettany (“Master and Commander”), como Charly, uno de sus enemigos, en un papel residual; o el veterano Chazz Palminteri (un clásico en este género,“Una historia del Bronx”), como Don Bruno, la conexión americana de los Kray. Se deja ver, aunque yo le quitaría media horita de metraje. Para los amantes del género.

CINE: “JOY”.

Joy-380748983-largeJennifer Lawrence (ya ha llovido desde “Winter´s Bone”), se va consolidando como una de las grandes actrices de Hollywood, pese a su juventud. El Globo de Oro recibido ayer por “Joy” no hace más que refrendar lo dicho, y encima, ponerla en la carrera para ganar un nuevo Oscar dentro de unas semanas. Y es que en “Joy”, donde vuelve a ponerse en manos del director y guionista David O. Russell (“El lado bueno de las cosas”), hace un espléndido retrato de Joy Mangano, uno de los rostros más conocidos de la teletienda americana, pero que tuvo unos comienzos algo complicados, en lo profesional, y en lo familiar. Es una historia de éxito, de superación, muy del gusto de los yanquis. Pero lo que podría ser una biografía dramática hasta alcanzar el éxito, aquí se nos cuenta en formato comedia (el drama queda en segundo plano), lleno de diálogos geniales y divertidos y de situaciones cómicas (a veces incluso parecen de coña…guiños supongo a una historia real menos cómica a como la pintan) que hacen de la peli un producto muy entretenido. Es verdad que flojea en ritmo según avanza el metraje, pero no en interés. Y aunque la verdadera protagonista y quien se lleva todo el foco es Joy, esta está rodeada por interesantes personajes, algunos surrealistas. Su padre Rudy (un Robert de Niro, en su registro “Los padres de ella”), que gestiona un taller mientras se dedica a ligar a través de teléfonos de contacto. Su último ligue, Trudy (Isabella Rossellini, “Terciopelo Azul”), es una viuda rica, que se inmiscuye en los líos familiares. Su madre Terry (Virginia Madsen, “Entre copas”), adicta a las teleseries. Su abuela Mimi (Dianne Ladd, “Corazón salvaje”), la más cuerda de todos. Su ex marido Tony (Edgar Ramírez, “Point Break”), que vive en el sótano. A medio metraje se incorpora Neil Walker (un Bradley Cooper, “Resacón en las Vegas”, con menos protagonismo), responsable de la tele que catapultará a Joy a los altares. Buena música de aquellos años. Una apuesta segura para pasar un buen rato. Recomendable.