CINE: “EL HEROE DE BERLIN”.

El_h_roe_de_Berl_n-326081120-largeGusta mucho a los yanquis rescatar a héroes olvidados y elevarlos a los altares (de nuevo) a través de la gran pantalla. Y si encima su historia tiene ingredientes como la de Jesse Owens…ya han tardado en hacerle su biopic (del mismo modo que tardaron en homenajearle en vida…como dejan claro los textos finales, siempre necesarios en este tipo de pelis para aclarar cosas). Y es que “El héroe de Berlín”, de Stephen Hopkins (” Bajo sospecha“), nos ofrece un magnífico retrato de ese gran deportista que fue Owens (Stephan James, “Selma“), quien luchando contra viento y marea fue capaz de ganar nada más y nada menos que cuatro medallas de oro en unas Olimpiadas. Las del 36 en Berlín, donde mandaban los nazis, y sinceramente no le tenían mucho aprecio a los deportistas de color. Pero los “vientos y mareas” a los que me refiero, no son solo los asuntos racistas (en Alemania…!!y en su propio país!!), sino también los politiqueos de la época, o su condición humilde, aparte de sus cuitas familiares. Un verdadero ejemplo de superación, que está muy bien contado (sin exageraciones dramáticas, ni ultrayanquis…), en una peli que está también correctamente ambientada (el ordenador hace su buen trabajo), y oportunamente aderezada por imágenes reales de quien fué la directora oficial del régimen teutón, Leni Riefenstahl (Carice van Houten, “Valkiria“). Muy especial es la relación que tuvo el protagonista con su entrenador, Larry Snyder (Jason Sudeikis, “Somos los Miller“, hace un gran papel). También destacaría, aunque con menos protagonismo en este largo, pero sí con gran significado, la relación especial con su gran rival, el atleta alemán Carl “Luz” Long (David Kross, “El lector”), verdadero ejemplo de deportividad. Esta buena película cuenta además con grandes estrellas en papeles menores, como Jeremy Irons (“La misión“) y William Hurt (“Fuego en el cuerpo“), convertidos en miembros del Comité Olímpico yanqui de la época, que tuvo lidiar con algunas decisiones difíciles. Como no podía ser de otra manera los nazis son retratados de manera inquietante, como Joseph Goebbels (Barnaby Metschurat, “Solino“), ese cabrón con pintas al que temía hasta el apuntador. Aunque tarde (lleva ya dos semanas en cartelera desde su estreno), la recomiendo.

CINE: “CEGADOS POR EL SOL”.

Cegados_por_el_sol-365791641-largeMe pasa a veces, que no se como afrontar la reseña que tengo que escribir, cuando una peli me deja descolocado. Y este es el caso de “Cegados por el sol”, de Luca Guadagnino (“Yo soy el amor“), “un drama moderno de las relaciones psicológicas”, en palabras del propio realizador. Cuando la palabra drama y psicología aparecen en el mismo contexto, ya se que no va a ser una de mis pelis preferidas…(los míos me entienden…que son más de tiros y superficialidades…). Y sigo citando al director italiano: “En Cegados por el Sol imaginé una película sobre amor, belleza, deseo, sexo, sexualidad y el peligro de un viejo amor, que solo con su presencia y sus actos puede desencadenar un comportamiento destructivo y remover el pasado de nuestros protagonistas”. Yo añadiría celos, y ya vas más orientado. Todo lo anterior lo situamos en una isla de Italia (bonitos paisajes) y con una banda sonora que te va a sonar, y sale un producto correcto…pero de los que yo califico como raros. Y es que los personajes son raros. Una estrella del rock, Marianne Lane (Tilda Swinton, “¡Ave, César!”), intenta recuperarse de una afección en la garganta que le impide cantar, retirada en una casita de campo junto al mar, acompañada por su “caradeatormentado” novio, Paul (Matthias Schoenaerts, “De óxido y hueso“). Su idílico descanso se ve interrumpido por la llegada del histriónico y deslenguado Harry (Ralph Fiennes, “El paciente inglés“), ex productor y ex amante de Marianne. Un verdadero tocapelotas que además viene acompañado por su supuesta hija, entre borde y pasota, Penélope (Dakota Johnson, “50 sombras de grey“). A partir de ahí es cuando aparecen los fantasmas del pasado que empiezan a cargar el ambiente. Tensión que va en aumento según pasa el metraje. Pues eso, para los amantes de los dramas psicológicos…

CINE: “TORO”.

Toro-785499918-largeLa verdad es que cuando el cine patrio deja de lado esa afición por sacar muertos del armario y atacar todo lo que suene a conservador, y se pone a hacer otras cosas, puede merecer la pena. Y “Toro”, de Kike Maíllo (“Eva“), es un thriller muy digno, que tiene todos los ingredientes típicos (y necesarios) en ese género de cine de “mafiosos” que tan buenas pelis nos ha traido a las pantallas. Así, hay violencia, malos con caras de malos, mafioso con garito, venganzas, traiciones, algo de ternura para compensar,…puede que no sea por lo tato muy original, pero su buena factura (acción bien resuelta, buen ritmo,…) le hace ser una interesante película. “Toro” da nombre a un antiguo matón (Mario Casas, “Grupo 7“), del jefe de la mafia local (costa sur española), Romano (José Sacristán, “Cara de acelga“…donde hice de extra…), que ya retirado y trabajando como taxista, y a pocos días de conseguir la libertad total, y así casarse con su novia (Ingrid García Jonsson, “Hermosa juventud“), tiene que volver a las andadas para liberar a su sobrina Diana (Claudia Canal), hija de su hermano López (Luis Tosar, “Celda 211“), el típico desastre que sólo sabe meterse en problemas. Desde entonces se convierte en una especia de “road movie” donde los hermanos y la sobrina huyen del malvado capo y su entramado a través de las costas españolas. En esos casi 100 minutos (una duración correcta) podemos ver otras caras que completan un buen plantel actoral. Jose Manuel Poga (” Palmeras en la nieve“), es Giner, la mano derecha de Romano. Y en papeles menores, Alberto López (“Ocho apellidos vascos“) y Hovik Keuchkerian (de la serie televisiva “Hispania“). Recomendable.

CINE: “OBJETIVO: LONDRES.”

Objetivo_Londres-637419563-large“Todo lo que sale en la pantalla lo has visto antes: muchas, muchas veces. Por cada bala (y perderás la cuenta) hay un tópico“. Esta frase de Mick LaSalle, del San Francisco Chronicle, define muy bien a “Objetivo: Londres”, de Babak Najafi (“Sebbe“), la secuela de “Objetivo: la Casa Blanca”, que como siga funcionando en taquilla, será el preludio de siguientes entregas del mismo corte. O sea, fantasmadas, los citados tiros, explosiones, golpes de humor para destensar en situaciones críticas, etc ,etc, etc. Por lo tanto, como es previsible cien por cien, uno sabe lo que se va a encontrar. Pura acción. Y esto le gusta a cierto público que va a las salas a “no pensar”. En este caso Mike Banning (Gerard Butler, “300“), tiene que acompañar a su jefe, el Presidente de los Estados Unidos (Aaron Eckhart, “El caballero oscuro“), a los funerales de estado por el premier británico que tienen lugar en Londres. Dichos fastos son la excusa perfecta para que un malvado asesino, Barkawi (Alon Aboutboul, “Rambo III“), y su hijo Kamram (Walid Zuaiter, “The Visitor“), organicen una masacre de autoridades en venganza por la muerte de su hija. A partir de ahí empieza la huida por las calles londinenses de Banning y su protegido, para evitar ser capturados por los malo, malísimos…Por supuesto no os cuento el desenlace…pero vamos…Otras caras conocidas repiten presencia como Morgan Freeman (“Seven“), ahora como Vicepresidente; Melissa Leo (“El luchador“); Robert Forster (“Jackie Brown“); Angela Bassett (“Malcolm X“); o Radha Mitchell (“Pitch Black“), como la típica (aquí todo es típico…) mujer sufridora del héroe. Ya sabéis lo que os podéis encontrar. Vosotros mismos.

CINE: “JULIETA”.

Julieta-518304442-largeCon “Julieta” nos encontramos la versión más melodramática de Pedro Almodóvar (“Todo sobre mi madre“). Aquí hay poco surrealismo (el ciervo…), cero alocamientos, menos transgresión, y, ningún resquicio al humor (hasta Rossy de Palma, “Kika“, aparece más antipática y seria que nunca en su papel de sirvienta del pescador). El director manchego ha dirigido un drama sobre las relaciones personales, sobre todo las relaciones madre/hija, bastante normalito que deja las emociones para el final. La peli se centra en el personaje que da nombre a la peli, Julieta, una mujer que sobrevive triste recordando a su hija Antía (Priscilla Delgado, a quien vimos en la serie “Los Protegidos“, y Blanca Parés, de adulta, de la serie “El secreto de puente viejo“), desaparecida del mapa. Con su profundo pesar a cuestas empieza a repasar y escribir su atormentada vida, buscando respuestas a sus desgracias. Dos actrices se meten en el papel de la protagonista. De adulta, Emma Suárez (“El perro del hortelano“) y de joven, Adriana Ugarte (“Palmeras en la nieve“). Ambas muestran constantemente la amargura en su rostro. La amargura que producen las pérdidas y las ausencias. Lo dicho, una de las pelis más “tranquilas” de Almodóvar, con una bonita fotografía y con algunos toques suyos inevitables, como el colorido de algún vestuario y decoración (el papel de la casa…), o la utilización de amigos para breves cameos (su hermano Agustín, Bimba Bosé, Fernando Iglesias,…). A la prota le rodean personajes como Xoan (Daniel Grao, “Fin“), el pescador gallego padre de Antía; Lorenzo (Darío Grandinetti, “Francisco, el padre Jorge“), el apoyo incondicional de Julieta adulta; Bea (Michelle Jenner, “Tenemos que hablar“), la amiga de la infancia de Antía; o Ava (Inma Cuesta, “La novia“), la escultora amiga de Xoan. Mañana escribiré de “Objetivo: Londres“…ese es más mi estilo.

CINE: “KIKI, EL AMOR SE HACE”.

Kiki_el_amor_se_hace-949639720-large“Kiki, el amor se hace” (el título es mejorable), de Paco León (“Carmina o revienta”), es una comedia coral sobre las rarezas en las relaciones sexuales de pareja. Se plantean distintas historias (cada una de su padre y de su madre) y se le saca chispa a esos “problemas” sexuales. No hay muchas escenas subidas de tono (al menos tantas como uno podría imaginarse al ver el tema), pero lo que no faltan son diálogos llenos de escatología fisiológica de todo tipo, rayando lo soez en algún caso. A alguna mente cerrada o conservadora no le recomendaría que fuera a verla. Por otro lado, tiene momentos de puro humor absurdo con diálogos y situaciones divertidas (intentando hacer llorar a su marido, los efectos de comer espárragos,…). Provoca muecas y sonrisas. Y los personajes son un doctor en cirujía estética (Luis Bermejo, “Magical Girl“) con su arisca mujer en una silla de ruedas (Mari Paz Sagayo, “Carmina y amén”), y una sirvienta filipina que quiere ponerse tetas. Una joven (Natalia de Molina, “Techo y comida“) que se excita cuando es atracada, lo que provoca en su novio (Álex García, “Kamikaze”) curiosas maneras de complacerla. Una pareja (el citado Paco León, “Dieta mediterránea” y Ana Katz, “Los Marziano“) que tras ocho años de relación buscan nuevas formas para recuperar la líbido…incluso recurriendo a bares “temáticos”, donde trabaja su amiga del alma (Belén Cuesta, “Ocho apellidos catalanes“). Mujer feriante (Candela Peña, “Una pistola en cada mano“) que se excita cuando ve llorar a su marido (Luis Callejo, “Mi gran noche“). O rarita con problemas auditivos (Alexandra Jiménez, “Promoción fantasma“), que vive con una iguana y a la que le ponen las telas suaves. Una divertida comedia por momentos, no apta para mentes vírgenes.

CINE: “ALTAMIRA”.

Altamira-758108871-largeTenía curiosidad por ver “Altamira” porque tuve la suerte de conocer en Jerez el año pasado (gracias a mi amiga Pili Benítez) a su director, Hugh Hudson (“Carros de fuego“), y a su pareja, la ex chica Bond, Maryam d´Abo (“Alta tensión“), quien aparece en la peli en un papel menor. Me parece un correcto ejercicio de poner en su sitio a Marcelino Sanz de Sautuola (Antonio Banderas, “Desperado“, siempre cumple) y a su hija María (el debut de una pizpireta Allegra Allen…Irene Escolar, “La corona partida”, la suple ya de mayor), como los descubridores de una de las maravillas más importantes que tenemos en España: las Cuevas de Altamira. Los yanquis son especialistas en traernos a la gran pantalla historias de personajes desconocidos para el gran público, que han hecho grandes cosas. Pues en esta impecable producción (donde figura entre otras, Lucrecia Botín, creo que tataranieta del protagonista), al menos, creo se consigue eso. Y alrededor de Marcelino se ha creado una sencilla historia (para mi ese es el inconveniente…que no da para una trama más interesante) sobre cómo se descubre la cueva y, sobre todo, cómo tiene que defenderse ante las críticas de los expertos internacionales (como Émile Cartailhac, Clément Sibony, “Un viaje de diez metros”) que le califican de mentiroso e incluso de crear el mismo las pinturas rupestres; ante la iglesia, que lo tachan de sacrílego (un poco caricaturesto el personaje de Monseñor, interpretado por Rupert Everett, “La boda de mi mejor amigo”); e incluso ante su esposa Conchita (una caratristona Golshifteh Farahani, “A propósito de Elly”), aparentemente más del lado de la iglesia que de su marido. Una elegante puesta en escena, con una fotografía maravillosa del veterano Jose Luis Alcaine (los que tenemos un poquito de sangre cántabra se lo agradecemos), y una agradable música ni más ni menos que de Mark Knopfler, el líder de Dire Straits, hacen que se vea con agrado. Además dura poco más de hora y media. Algún sueño animal y pretendidas infidelidades creo sobran. En todo caso la considero interesante.

CINE: “O LOS TRES O NINGUNO”.

O_los_tres_o_ninguno-930749376-large“O los tres o ninguno” es una comedia dramática basada en hechos reales (y tan reales que su director, guionista y protagonista, el afamado monologuista gabacho de origen iraní Kheiron, “Les gamins”, se mete en el papel de su padre), que ha triunfado en el pais vecino. Cuenta como Hibat (el citado Kheiron) y su mujer Fereshteh (la guapísima Leïla Bekhti, “Un profeta”), huyen con su hijo pequeño (Rayan Rabia) de la represión de los ayatolás persas (tras haber sufrido también la del régimen del Sha), a través de Turquía, para establecerse en Francia. Pero no en una idílica Francia, sino más bien en una zona conflictiva repleta de casos marginales a los que también tendrán que enfrentarse. De hecho la peli parece partida en dos: la huida y su asentamiento en Europa. Como dice Alex Montoya en Fotogramas nº 2.070: “Destila la ternura propia de quien está emocionalmente implicado en lo que cuenta, consigue afortunados hallazgos cómicos (la caricatura del Sha de Persia es tronchante) y deja ese sabor buenrollista ideal para una tarde de domingo”. Y lo completaría con lo que dice Jordan Mintzer de “The Hollywood Reporter”: ” Una inteligente comedia dramática autobiográfica que transforma el trauma en humor”. Y es que hay momentos que parecen más encaminados a retratarnos la crueldad de los regímenes autoritarios (las palizas en la cárcel), pero inmediatamente se mitigan con pinceladas de humor. Entretenida.