CINE: “CAFE SOCIETY”.

cafe_society-572459421-largeEl incombustible Woody Allen (“Annie Hall“, “Midnight in Paris“,…y tantas más), acude puntual a su cita anual con las pantallas de cine. Su nueva entrega, “Café Society”, es una comedia romántica (como tantas otras ha hecho…) que no pasará a la historia como uno de sus mejores largometrajes (estoy de acuerdo con mi amiga Mónica que no aporta nada nuevo…), pero que, al tener todos sus ingredientes habituales, asegura pasar un rato agradable e incluso sacar alguna sonrisa. Cuenta la historia de Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg, podría ser el mismo Allen…como ya hizo en “A Roma con amor“), un joven neoyorquino que escapa de la gran manzana, camino de Hollywood, buscando alguna oportunidad de la mano de su todopoderoso tío Phil Stern (un contenido Steve Carell, “Como Dios“), representante de artistas. Su tío le pone en manos de una de sus secretarias, Vonnie (Kristen Stewart, “Crepúsculo“, está genial), de quien pronto se enamora. Por unas u otras razones (no lo voy a contar todo….), Bobby se vuelve a Nueva York a trabajar con su hermano Ben (Corey Stoll, “Ant-Man“), un gánster chulangón que regenta una local de moda. Allí conocerá a Verónica (Blake Lively, “Infierno azul“), una divorciada espectacular con quien empezará una relación. Pero el pasado siempre vuelve. Narrada (por el propio Allen) a buen ritmo, bien ambientada (vestuario, decorados,…, nos llevan a esos años 30/40), con una magnífica música de jazz que acompaña todo el rato la cinta,…., la peli se deja ver. Además dura poco más de hora y media (un metraje muy adecuado). Destacaría, además de a los ya citados, el papel de los padres de él (Ken Stott, “El Hobbit“, y Jeannie Berlin, “Margaret”), protagonistas de los momentos más divertidos, con algunos diálogos tronchantes (sacando punta a la religión judía…), y a Parker Posey (“Grace de Mónaco“), en el papel de Rad Taylor, un gran apoyo para Bobby. No va a decepcionar a los seguidores del Maestro Allen.

CINE: “ESCUADRON SUICIDA”.

suicide_squad-430263618-large“Escuadrón suicida”, de David Ayer (“Corazones de acero“), es la adaptación a la gran pantalla del cómic de la factoría DC (misma casa que Superman y Batman, quienes tienen su momentito aquí), que trata de un grupo de delincuentes de lo peor, encarcelados por sus fechorías, que son reclutados por los jefazos de una especie de gobierno en la sombra (Viola Davis, “Criadas y señoras”, al frente), para que puedan luchar contra posibles enemigos a cambio de reducción de sus penas. Una especie de “12 del patíbulo” pero con personajes más estrambóticos y malvados (y eso que Telly Savalas tenía mala baba…). Entre esos convictos especiales se encuentra Deadshot (Will Smith, “Hombres de negro“), con una puntería letal; Harley Quinn (Una seductora Margot Robbie, “El lobo de Wall Street“) y su bate de béisbol; Boomerang (Jai Courtney, “Divergente“) y su ídem; Killer Croc (Adewale Akinnuoye-Agbaje, “G.I Joe“), un mix entre cocodrilo y humano; o Diablo (Jay Hernández, “Quarantine“), un lanzallamas humano. Al frente de todos ellos se pone Rick Flag (Joel Kinnaman, “RoboCop“) a quien no le va a ser fácil controlar a estos ejemplares, ni con la ayuda de su guardaespaldas, Katana (la novel Karen Fukuhara). Los principales problemas se los van a causar un histriónico Joker (Jared Leto, “Dallas Buyers Club“) y la bruja Encantadora (Cara Delevingne, “Ciudades de papel“). Acción, peleas inverosímiles, tiros, espectaculares efectos especiales,…, los típicos fuegos de artificio que gustarán a los aficionados a este género fantástico de ficción con superhéroes…en este caso antihéroes. Y si encima tiene una buena música y algún punto cómico (Smith y Robbie sobre todo), se deja ver…sabiendo lo que va uno a ver. Lo peor de todo es que se deja la puerta abierta a una secuela…o más.

CINE: “EL CASO FISCHER”.

pawn_sacrifice-769383934-largeInteresante biopic (biografía “peliculada”) sobre uno de los personajes más peculiares de la historia de los Estados Unidos. Y es que Bobby Fischer (Tobey Maguire, “Spider-Man“, hace un magnífico trabajo), aunque su actividad, el ajedrez, pueda parecer de poco impacto más allá de ese mundo de peones y “jaques mate”, trascendió mucho más allá, y fue idolatrado por los americanos como una verdadera estrella de rock (más tarde las propias autoridades USA no lo consideraron tan bien…). “El caso Fischer”, de Edward Zwick (“El último samurái“), se centra sobre todo en el enfrentamiento que tuvo con el gran maestro ruso Boris Spassky (Liev Schreiber, “X-Men orígenes: Lobezno“), que parecía invencible. Un enfrentamiento que no solo quedó en la considerada “partida del siglo” (que tuvo lugar en Reikiavik, Islandia), sino que supuso un verdadero duelo Estados Unidos-Rusia, que entonces estaban (a principios de los 70) con las relaciones un pelín frías. La peli nos muestra esa personalidad de Fischer que rayaba (si no traspasaba) la locura. Maniático, caprichoso, obsesionado con los rusos,…, vamos que estaba como las maracas de Machín. El perfil típico de un genio loco. Todo está contado a buen ritmo y, aunque parezca un contrasentido, hay momentos de verdadera tensión en el desarrollo del juego del ajedrez (aparentemente calmado y pausado). Acompañan al protagonista, Peter Sarsgaard (“An Education“) como el Padre Bill Lombardy, exajedrecista que pretende ayudarle; Michael Sthulbarg (“Un tipo serio“), un abogado que representa los intereses patrios; Lily Rabe (“Todas las cosas buenas“), como su hermana Joan; y Robin Weigert (“Las sesiones“), como su madre. Una buena música (“Travelin Band” de Creedence Clearwater Revival por ejemplo…) una buena ambientación, y apropiadas imágenes reales de la época bien entremezcladas, ayudan a ver con agrado este largometraje. Recomendable.

CINE: “LOS CABALLEROS BLANCOS”.

les_chevaliers_blancs-740816858-largeRetomo mis reseñas cinéfilas tras el parón veraniego con este drama belga “inspirado libremente” en un caso real. La peli, “Los Caballeros Blancos”, de Joachim Lafosse (“Perder la razón“), el caso real, El Arca de Zoé, de 2007. Aborda el mundo de las ONGs, de la cooperación, de una manera que te hace pensar si vale todo para conseguir los fines que uno se plantea. O como dice Philipp Engel en su crítica en Fotogramas nº 2.074: “¿quienes somos nosotros para decidir qué es una vida mejor?”. Y es que este largo nos cuenta como Jacques Arnault (Vincent Lindon, “Cruzando el límite“), lidera una ong, Move for Kids, que pretende recoger niños huérfanos con la excusa de que les van a dar una vida mejor en el orfanato que han construido allí mismo (nos situamos en el Chad), cuando la realidad esconde un plan para llevarse esos niños a Francia para darlos en una adopción previamente pactada con los futuros padres, que son quienes financian esta aventura. La peli va desgranando los entresijos de este proyecto, entre disensiones internas y conflictos de entendimiento con los locales. A ello hay que sumarle las movidas de coco de los protagonistas, que en buena medida pueden ser trasladables a los espectadores (“¿y yo qué haría en su caso?“). Otros personajes que cobran protagonismo son la periodista Françoise (Valérie Donzelli, “Declaración de guerra“), que con su incómoda cámara fiscaliza lo que está ocurriendo; la cooperante Laura (Louise Bourgoin, “Un feliz acontecimiento“), pareja y mayor apoyo de Jacques…aunque no siempre opinen igual; y Xavier (Reda Kateb, “La noche más oscura“), una especie de conseguidor local. Película interesante y valiente por la temática que toca. Esta no es de las pelis divertidas y acción…es de las que te hace pensar un poquito.