CINE: “1917″.

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“1917″, de Sam Mendes (“American Beauty“), es sin duda una de las grandes favoritas para llevarse más de una estatuilla de las importantes en los próximos Oscars. Sus recientes premios en los Globos de Oro (Mejor Peli Dramática y Mejor Director) son un aviso. Y la verdad que es sorprendente y espectacular. Sorprende el formato de rodarla en un (casi) único plano secuencia. Digo casi, porque en un momento dado hay un fundido en negro (que me imagino ayudó para que el cámara descansara…..jejeje). Y espectacular es la recreación de ambientes. Esas trincheras y ese campo de batalla, vistos tan de cerca que apabullan. Y eso de que la cámara siga sin descanso a la dupla protagonista (muy buena química y buen rollismo entre los dos…con alguna gotita de humor necesario entre tanto caos) crea una sensación de angustia tensa (hay tensión por momentos) que llega al espectador (al que esté atento…no como el que me toco ayer al lado que no paraba de hacer ruidos guturales…denunciable). La trama en si es muy sencilla. En plena I Guerra Mundial, a dos soldados, Schofield y Blake (George MacKay, “Captain Fantastic“, y Dean-Charles Chapman, “No confíes en nadie“), les encargan la difícil misión de llevar un mensaje al frente para que aborten un ataque previsto contra los alemanes, al haberse detectado una trampa de estos últimos, lo que pondría en peligro la vida de 1600 soldados, incluido el hermano de Blake (Richard Madden, “Asalto en París“). En su camino hacia su casi imposible misión se encontrarán con todo tipo de dificultades y personajes. Entre estos últimos podremos reconocer las caras de Mark Strong (“Sherlock Holmes“), Colin Firth (“El discurso del rey“), Benedict Cumberbatch (“War Horse“) o Andrew Scott (“Spectre“), todos ellos metidos en uniformes militares de distinto rango. Por supuesto muy recomendable.

 

CINE: “LOS DOS PAPAS”.

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Con el anuncio de las nominaciones a los próximos Oscars, voy a tener que hacer un esfuerzo extra para ver todas las películas que han sido nominadas en categorías importantes. De la que me toca hablar ahora, “Los dos Papas”, de Fernando Meirelles (“El jardinero fiel“), decir que la he visto en Netflix (en contra de mi prioridad de verlas todas en pantalla grande). Pero entre el trancazo que tengo y la acumulación de visionados que se me presenta, no me ha quedado otra. En todo caso he podido constatar lo importante. Que la peli merece la pena ya solo sea por ver el duelo interpretativo de dos grandes veteranos. Y duelo en todos los sentidos, porque en este largometraje se pretende mostrar dos formas de entender la iglesia, en cierto modo enfrentadas. O dicho de otra manera, que tras verla uno puede entender que en la Iglesia también hay diferencias, celos, malos rollos,…Anthony Hopkins (“Hitchcock“) y Jonathan Pryce (“La buena esposa“), se mimetizan de manera grimosa en los personajes de Benedicto XVI y Francisco, dos Papas muy distintos. La trama ficciona como pudieron plasmar sus diferencias en sus encuentros. Además se aprovecha para ahondar algo más en la figura algo controvertida de Bergoglio, tirando de flasbacks (Juan Minujín, “Focus“, en su época joven). Muy bien ambientada (esa pomposidad cardenalicia), con toques de documental, y algún chispazo cómico, la peli es muy recomendable.

CINE: “EL OFICIAL Y EL ESPIA”.

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La última peli de Roman Polanski (“El pianista“), “El oficial y el espía”, es una elegante y bien ambientada película basada en, lo que declara al principio, personajes reales, y que es como una de espías pero a finales del siglo XIX en Francia. Ya se sabe que al cine no siempre se va en las mismas condiciones físicas y de actitud…y que eso, puede afectar a tu percepción de lo que hayas visto. Y reconozco que no me enganchó mucho esta historia, si bien es verdad que con el paso del metraje de va animando algo la trama. Es como plana, fría. Cuenta como condenan a cadena perpetua al Capitán Alfred Dreyfuss (Louis Garrel , “Un hombre fiel“), por supuesto espionaje a favor de Alemania. Uno de los responsables de su condena es el Coronel Georges Picquart (Jean Dujardin, “The Artist“), que al descubrir que Alemania sigue recibiendo mensajes, empieza a elucubrar y dudar sobre la culpabilidad de Dreyfuss. A partir de ahí la peli se pone en formato investigaciones, sospechas, intrigas… Como dice Nando Salvá, de El Periódico, como destaca FilmAffinity: “Entre todo el exceso de palabrería y los somníferos ‘flashbacks’ ofrece estallidos de violencia repentina (…) pero esos momentos puntuales no hacen sino resaltar la falta de energía que todo el resto de la película evidencia.” Se pueden ver otras caras reconocibles como las de Vincent Pérez (“Cyrano de Bergerac“), Mathieu Amalric (“Munich“), o por supuesto de la de Emmanuelle Segnier (“Frenético“), que no falta en casi ningún largo de su marido. Pues eso, que ni fu ni fa.

CINE: “RICHARD JEWELL”.

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Vaya por delante mi admiración por el gran Clint Eastwood, tanto en su faceta actoral como detrás de la cámara. Así que dicho lo anterior (para que no haya sospechas de mi parcialidad), una vez más nos trae a las pantallas una joyita, y al igual que hizo con “Sully“, basándose en personajes reales, y con más similitudes entre ambas como las dudas sobre la heroicidad de sus protagonistas (los yanquis son unos fenómenos llevando historias aparentemente insignificantes a la gran pantalla… ). El que nos ocupa, “Richard Jewell”, interpretado por Paul Walter Hauser (“Yo, Tonya“), era un guarda jurado durante unos conciertos en Atlanta con motivo de los Juego Olímpicos que allí se celebraban en 1996, que hizo con su actuación que una bomba que explotó durante uno de los conciertos, fuera menos lesiva de lo que podía haber sido, gracias a que puso en preaviso de la existencia de una mochila sospechosa. Lo que en principio son todo parabienes por su buen hacer, se convierten en sospechas sobre el mismo. La peli tiene mucho de crítica a la actuación policial (el FBI, con Tom Shaw al frente, Jon Hamm, “Baby Driver“), y a la superficialidad de algunas informaciones periodísticas (Olivia Wilde, “El efecto Lázaro“, como la periodista sin escrúpulos Kathy Scruggs). Buenos personajes empezando por el prota, con esa mezcla entre bonachón, atontado y un punto de pervertido (magnífico retrato para mantenerte en la duda que la peli plantea…). A modo de thriller policíaco, político y periodístico, la peli transcurre a buen ritmo. Sin olvidar el punto que le da el abogado Watson Bryant (Sam Rockwell, “Tres anuncios en las afueras“), típico picapleitos tocapelotas que da mucho juego. Y no puedo olvidarme tampoco de la madre del protagonista, Bobi Jewell, interpretada por la siempre genial Kathy Bates (“Misery“). A punto de cumplir 90 años, Clint sigue en forma. No hay que perdérsela.