CINE: “LA LLAMADA DE LO SALVAJE”.

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Enésima versión de la novela de Jack London (que ni he leido, ni recuerdo haber visto anteriores entregas), “La llamada de lo Salvaje”, de Chris Sanders (“Los Croods“), es una especie de cuento animalista con un perro, Buck, como protagonista. Ahora que están de moda los ecologetas desnortados y los animalistas descerebrados, pues viene muy a cuento contar la historia de un perro, que vivía muy cómodo en una gran casa sureña, pero que es raptado y vendido en el mercado negro, acabando como perro de tiro de trineos en el frío Yukón. Pero sus aventuras y desventuras no acaban ahí. Hecho de manera digital, como el resto de animales de la peli, al final tiene aires de peli de animación pero con humanos por en medio. Buen producto de entretenimiento para toda la familia. Bonitos paisajes. Tiene su punto emotivo, a la vez que un toque pasteloncete. No le falta sentido del humor. Siendo cine de aventuras tiene demasiados momentos tranquis. En definitiva, correcta peli para pasar el rato con algún hijo (o sobrino) pequeño que no de mucha morcilla con las palomitas. Uno de los atractivos de la cinta es la presencia del mítico Harrison Ford (“Unico testigo“), como John Thornton, un solitario personaje retirado del mundanal ruido para mitigar sus penas. También podemos ver a Omar Sy (“Intocable“), como Perrault, el simpático responsable del correo, que junto a su compañera Françoise (Cara Gee, “Empire of Dirt“), surcan las nieves llevando cartas a sus destinatarios. En el lado de los malos destacar a Dan Stevens (“La bella y la bestia“), un ambicioso buscador de oro.

CINE: “MONOS”.

monos-435856908-largeDe vez en cuando arriesgo con alguna rareza en la cartelera. Y en las semanas post Oscars es el momento idóneo para hacerlo pues escasean los estrenos de relumbrón (la resaca de las estatuillas…). En esa línea vi ayer “Monos”, de Alejandro Landes (“Porfirio“), una producción colombiana con mucho reconocimiento en festivales que sin duda tiene un estilo peculiar. Es hipnótica por momentos, brillante fotografía (le acompañan los paisajes), y tierna y dura a la vez. Puede que tenga algunos excesos artísticos y que pueda parecer pesada a mis seguidores brainless (algunas tomas eternas a lo Terrence Malick…), pero tiene su rollo. Cuenta como ocho jóvenes guerreros están en medio de la montaña, en una especie de campamento de verano, cuya única misión es vigilar a una doctora que tienen como rehén (Julianne Nicholson, “Yo, Tonya“) y estar al cargo de una vaca que les han cedido para suministro de leche.Todo ello bajo la vigilancia de un sargento enano con muy mala leche que va y viene. Entre ellos hay mucha química, complicidades, relaciones íntimas,…, pero según se va complicando la misión, los “juegos” pasan a ser algo más serio y peligroso. Los actores que interpretan a los ocho guerrilleros son la mayoría noveles a excepción de Moisés Arias (“El juego de Ender“), de estética peculiar. Rescato algunas reseñas de FilmAffinity,:
“La belleza de los paisajes, la luz y los tiros de cámara son apabullantes (…) filme inmersivo y terrible, tan exhibicionista como costumbrista, tan contradictorio como lo es, por otro lado, el objeto que retrata. (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)” 
Marta Medina: El Confidencial
“La mirada de Landes a la violencia, siempre más perversa que si fuera explícita. Esa sutileza con la que va convirtiendo el terror en una experiencia cinematográfica sublime (…) El resultado es horroroso y a la vez bello (…) Puntuación: ★★★★★ (sobre 5)” 
Andrea G. Bermejo: Cinemanía
“Una película apabullante tanto en lo visual como en lo sonoro, Alejandro Landes confronta los cuerpos entre sí y con el paisaje con un arrojo y una visceralidad inauditos (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)” Desirée de Fez: Fotogramas

CINE: “MANHATTAN SIN SALIDA”.

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“Manhattan sin salida”, de Brian Kirk (“Middletown“), es un correcto thriller policíaco, digamos que standard y que no va a aportar mucho al género. Producción decente con el maravilloso decorado natural de esa ciudad de los rascacielos (en este caso de los veintiún puentes que dan nombre al título original) que siempre apabulla. Con espectaculares persecuciones por momentos, que baja de ritmo cuando pretende filosofar. Como dice esta reseña que cojo de Filmaffinity: “Un guion sencillo y algo efectista (…) un viaje disfrutable pero muy irregular, a menudo precipitado y por momentos sobrexplicativo (…) Es entretenida, sí, pero no prevalecerá en tu memoria como ‘Training Day’. (…) Puntuación: ★★½ (sobre 5)“, Janire Zurbano, Cinemanía. La trama cuenta como Andre Davis (un anodino Chadwick Boseman, “Black Panther“), es un detective que tiene que investigar el brutal asesinato de varios policías en Nueva York. Cuando empieza a investigar, va descubriendo que los malos a los que persigue (Stepahn James, “El héroe de Berlín“, y Taylor Kitsch, “El último superviviente“), quizás no sean los únicos malos de la peli. Contará con la ayuda de la agente Frankie Burns (una desaliñada Sienna Miller, “Z, la ciudad perdida“). Además podemos ver a J.K. Simmons (“Whiplash“) y a Keith Davis (“Armageddon“), como mandos policiales. Pues eso, sirve para pasar el rato.

CINE: “HASTA QUE LA BODA NOS SEPARE”.

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“Hasta que la boda nos separe”, de Dani de la Orden (“Litus“), es un comedia española que cumple su cometido de entretener y sacar alguna sonrisa, incluso alguna puntual carcajada. Muy en la línea de comedias de enredo, con diálogos divertidos, y un buen reparto. Tira de clásicos como el humor derivado del consumo de alcohol y drogas, no muy original, pero efectista. Flojea cuando pretende ponerse seria. Marina (Belén Cuesta, “La llamada“), es una wedding planner que conoce a Carlos (Alex García, “Si yo fuera rico“) en una de sus bodas. Se enrollan y al día siguiente éste le pide que le organice su boda con Alexia (Silvia Alonso, “Señor, dame paciencia“), que resulta ser compañera de la infancia de Marina. A partir de ahí viene los líos. Buena música para ambientar esta peli resultona. Además de los citados podemos ver a Adrián Lastra (“Primos“), como amigo y socio de Carlos; Antonio Dechent (“Los Japón“), el padre de Alexia; o Mariam Hernández (“¿Qué te juegas?”), la socia de Marina. También hacen su aparición breve Malena Alterio, Salva Reina, Leo Harlem, Antonio Resines, Jordi Sánchez o Ernesto Sevilla. Lo más granado de nuestro cine cómico, que le da más categoría a esta cinta. Pues eso, para echar un rato entretenido, sin más.

CINE: “VIDA OCULTA”.

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Tras “El árbol de la vida”, me prometí que evitaría volver a ver alguna película de Terrence Malick. Un director subido a los altares por la crítica más pura… pero que es un verdadero coñazo (lo que hace). Ante la escasez de alternativa e intuyendo que le podía gustar a mi Jefa (con quien he establecido una rutina dominical de ir al cine…no se si después de esta me va a evitar…), me autoanimé a ver “Vida oculta”, el último truño del citado director. Una película larga de pelotas (rondando las tres horas), más lenta que el caballo del malo, repleta de silencios, diálogos pausados, entrecortados, en off…Vamos que lo que cuenta lo hace en hora y media y todavía le sobra metraje. No le niego la belleza de las imágenes (esos Alpes austríacos), una estupenda fotografía, originales tiros de cámara,…, pero la modorra evita apreciar lo bueno. Cuenta la historia real de Franz Jägerstätter (un hierático August Diehl, “Malditos bastardos“), un granjero que vive de manera idílica con su mujer Fani (Valerie Pachner, “Bad Luck“) y sus tres hijas en la montaña. Cuando el pais es invadido por los nazis, todos los hombres tienen que cumplir con los nuevos gobernantes y jurar fidelidad a Hitler. Debido a sus creencias, Franz se niega a claudicar ante el Führer, no importándole las graves repercusiones que esa negativa pueda tener. Sus convicciones por encima de todo. Y ahí es donde también está el debate (fuera de las salas). Los que le consideran un valiente. Un santo (en el sentido estricto de la palabra…). O los que pueden opinar que su actitud es un pelín tozuda e incluso egoista. Como producto de entretenimiento…no vale un pimiento (me ha salido una rima…). Como provocación a la mente o elemento de pensamientos profundos, pues vale, puede servir…pero para eso vete a una charla con debate postrero. Aparecen brevemente por la pantalla el recientemente desaparecido Bruno Ganz (“El hundimiento“), y Matthias Schoenaerts (“El loft“). Creo que ha quedado clara mi opinión…

CINE: “EL ESCANDALO”.

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Recién entregados los Oscars, con el bombazo de darle a “Parásitos” el de Mejor Película (yo creo que con el de Mejor Película de Habla no Inglesa tendría el reconocimiento merecido…), me pongo a hablar de “El escándalo”, de Jay Roach (“Los padres de ella“), que tenía algunas nominaciones, pero en el capítulo actoral las estatuillas han sido muy previsibles. Así que Charlize Theron, muy cambiada (el oscar a mejor maquillaje que se ha llevado la peli debe ser por conseguir que la sudafricana esté igual de guapa …pero sin ser ella…no como en “Monster“), y Margott Robbie (“Yo, Tonya“), se han ido de vacío. La peli toca un tema de rabiosa actualidad como es el del acoso sexual en el trabajo, basándose en los hechos reales que ocurrieron con trabajadoras de la Fox y el director de la cadena, Roger Ailes (un orondo John Lithgow, “Máximo riesgo“), que coincide con Harvey Weinstein hasta en el andador. Rodada con ritmo, tirando de metraje real, con discursos mirando a cámara,…, parece un telefilme de solvente producción si no fuera por el gran reparto. Las seguidoras del #metoo, las feminazis y similares estarán encantadas que se hagan pelis como esta. Para el resto, pues una peli entretenida, sin más. Además de los citados y citadas (para ponerme al nivel de la basura lingüistica actual…), destacaría la presencia de Nicole Kidman (“Las horas“), como Gretchen Carlson, la primera presentadora de la cadena que se atrevió a ir en contra del poder establecido (hay mucho también de denuncia en ese sentido, contra los poderosos…y contra el conservadurismo de una parte de la sociedad yanqui…un poco antiTrump si que es); Allison Janney (“Juno“), como abogada de Ailes; Kate McKinnon (“Fiesta de empresa“); o el veterano Malcolm McDowell (“La naranja mecánica“) como Rupert Murdoch.

CINE: “ADU”.

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“Adú”, de Salvador Calvo (“1898: Los último de Filipinas“), trata sobre la inmigración ilegal a partir de tres historias (luego salen otros temas como las relaciones paterno filiales, el compañerismo, lealtades, etc), que están condenadas a cruzarse (o rozarse) para que la cosa no parezca como deslavazada…que a veces lo parece. Y tratando el tema que trata, de desgraciada actualidad, y en las manos de la progresía de nuestro cine, pues os podéis imaginar que algún sesgo tiene que tener (como en las dudas sembradas sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado…). La historia más entrañable (y emotiva por momentos) es la del niño que da nombre a la peli, Adú (Moustapha Oumarou), y las peripecias que tiene que recorrer y sufrir para poder alcanzar “la tierra prometida”, con solo seis añitos. Es fácil que empatices con él. Su dura aventura la comparte con distintos personajes, como el espabilado Massar (Adam Nourou, “Turf“). Paralelamente vemos a un cabreado con la vida Gonzalo (Luis Tosar, “Celda 211“, siempre solvente), responsable de cuidar los elefantes de una reserva donde proliferan los furtivos. Y si no tenía bastante, recibe la visita de su rebelde hija, Sandra (Anna Castillo, “La llamada“, en un registro que lo borda), con quien tiene una relación difícil. Y además veremos el caso de los guardias civiles que se ven sometidos a juicio por un hecho luctuoso en la valla de Melilla. Ahí podemos ver a Alvaro Cervantes (“Hanna“), haciendo de poli bueno, y a Miquel Fernández (“Litus“), de poli malo, además de a Ana Wagener (“Biutiful“), de abogada de los sin papeles. Una producción española de calidad (bonitas imágenes…que maravilla que el dron haya llegado a nuestras vidas…) y un tema de actualidad. Así que seguro merece la pena verla…intentando abstraerse de sesgos….

CINE: “JUDY”.

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“Judy”, de Rupert Goold (“Una historia real“), es la esperada película sobre Judy Garland, la protagonista de “El mago de hoz” y uno de los juguetes rotos de Hollywood. Como se venía diciendo antes de su estreno, lo más destacable es sin duda la interpretación de Renée Zellweger (“El diario de Bridget Jones“). Por algo le ha valido la nominación a Mejor Actriz en los próximos Oscars. Y creo que hace un gran papel. Pero en un momento dado esa gran interpretación puede parecer exagerada, y como la protagonista copa un noventa por ciento del metraje, puede llegar a saturar tanto mohín y tanto tic. ¿De verdad era así la Garland? No se relaja en ningún momento. Vamos, que mis seguidores “brainless” pueden acabar hasta las pelots del rostro amargado de la prota. Dicho lo anterior, y con los flashbacks que se utilizan para hacernos ver lo que pudo influir en su personalidad una infancia difícil, la peli deja claro lo complicaita que debió ser Judy. Y al no ser un “biopic” al uso, empieza en sus últimos días, cuando tuvo que aceptar hacer unos conciertos en Londres donde era idolatrada, y que no pudo rechazar, para poder pagar sus facturas, y lo más importante, recuperar la tutela de sus hijos que estaban en manos de su enésimo marido, Sid Luft (Rufus Sewell, “Dioses de Egipto“). Por supuesto la peli tiene buena música. Algún momento emotivo y su puntito cómico. Y también se ralentiza en algún tramo. Destacaría del resto del reparto a Jessie Buckley (“Wild Rose“), como su resignada ayudante en Inglaterra; Finn Wittrock (“Invencible“), como Mickey Deans, su último amante; Michael Gambon (“El cuarteto“); o Richard Cordery (“La buena esposa“), como el todopoderoso Louis B. Mayer, que tanto influyó en su vida. Interesante en todo caso.