Ayer se entregaron los Premios Goya en su XXVI Edición y como comentario general inicial se puede decir que se cumplieron los pronósticos, en cuanto a ganadores, saliendo triunfadora “No habrá paz para malvados”, de Enrique Urbizu, con José Coronado como protagonista absoluto en el papel de un poli corrupto y pendenciero. Este buen thriller, además de a mejor peli, director y mejor intérprete, se llevó otros tres cabezones (de Goya). “La piel que habito”, de Almodóvar, y “La voz dormida”, de Benito Zambrano, las otras dos grandes favoritas, recibieron 4 y 3 Goyas respectivamente, destacando los premios en categorías interpretativas. Elena Anaya y Joan Cornet en la primera, y María León en la de Zambrano. Otras dos pelis no tan favoritas en cambio, “Eva” y “Blackthorn”, pueden estar contentas porque se llevaron 3 y 4 premios cada uno, lo que les puede ayudar a recoger algo más de recaudación, ahora cuando se repongan, de lo que hicieron cuando se estrenaron el año pasado.
En cuanto a la gala en sí, teniendo en cuenta que una entrega de tantos premios no es fácil hacerla más corta, dura lo que dura (ayer casi tres horas), me pareció correcta. Eva Hache, la presentadora, demostró que es mejor monologista que cantante, y le vino muy bien el número musical inicial para sentirse arropada de algunos pesos pesados (Belén Rueda, Victoria Abril,…) y así poder soltar nervios. Ese victimismo inicial (“no se si voy a poder…”) jugó a su favor. Estuvieron muy bien hechos los videos donde ella se adentró en las cuatro películas nominadas, y que se fueron enseñando durante la noche. Por lo general estuvo bien, aunque no pudo reprimir alguna morcilla política, como la referencia a Merkel y Sarkozy. En este sentido, lo más desafortunado de la noche fué sin duda la intervención de la “destartalada” Isabel Coixet al recoger su premio a la mejor peli documental (alguien lo dudaba?), una apología del justamente condenado y apartado de la justicia ex-juez Garzón. El ministro Wert aguantó bien toda la noche con cara de circunstancias (pone como morritos…). Hubo algún otro intento de reivindicación espontánea sin mayores problemas.
Pero me quiero quedar con lo mejor. Y en mi opinión decir que tenemos unas actrices guapísimas, y por no nombrar a todas, resaltar la belleza de Goya Toledo (Estaba claro que películas como “Maktub”, donde ella participa y por la que estaba nominada, o “Primos”, que han tenido buenas taquillas, no iban a recibir ningún premio) o Verónica Echegui, nuestra Cindy Crawford patria. Emocionante fue la presencia en el escenario de Silvia Abascal, muy recuperada. Santiago Segura tuvo los momentos más divertidos de la noche en su “speech”.
Y yéndome un poco a mi terreno, un acto de ayer demuestra lo difícil que es “hablar en público” decentemente. Y en muchos casos me estoy refiriendo a personas muy vinculadas a la interpretación (“ponerse delante de un micrófono tiene mucho de “actuación”). A pocos (tanto presentadores como premiados) les aprobaría la asignatura de “public speaking”. Sorprendente fué el caso de Lluis Homar, el primer premiado, como actor de reparto. Un gran actor… pero que mal lo agradeció!!. Para mis adentros pensé “como todos estén así, me paso a ver “Aida”…”. O González-Macho, el presidente de la Academia de Cine, que parecía que quería acabar antes de empezar. Pero bueno, en una gala como la de ayer, los nervios excusaban tanta tropelía. Enhorabuena a todos los ganadores y nominados, y como dijo uno de los premiados: “hay que seguir yendo al cine”.