CINE: “BEAUTIFUL BOY. SIEMPRE SERAS MI HIJO”.

beautiful_boy-910144685-large“Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo”, de Felix Van Groeningen (“Alabama Monroe“), es un intenso relato de la especial relación entre un padre, David Sheff (Steve Carell, “El vicio del poder“) y su hijo drogadicto, Nic, (Timothée Chalamet,Call Me by Your Name“). La lucha del primero por ayudarle, y las reacciones “variadas” del segundo en su proceso adictivo. La desesperación del primero…la inconsciencia del segundo. Suena muy real lo que cuentan (está basada en sendos relatos publicados por los protagonistas), a lo que ayuda sin duda unas veraces interpretaciones. Carell ya lleva tiempo demostrando que su registro histriónico/cómico lo ha dejado atrás, y aquí lo vuelve a hacer, con una contenida actuación. Y a la joven estrella Chalamet le va mucho el papel. En su intensidad la peli puede parecer a veces lenta (algunos silencios,…) y hacerse larga. Claramente no se la recomiendo a mis “groupies” “brainless“. Un drama en toda regla que te puede tocar la fibra en algún momento. Maura Tierney (“Mentiroso compulsivo“), hace de Karen, la actual mujer de David, también sufridora de la situación. Amy Ryan (“Birdman“), es la ex, y madre de Nic, a la que la situación también le supera. En una presencia testimonial podemos ver a la otrora estrella adolescente, Timothy Hutton (“Taps, más allá del honor“). Una peli no para todos los estómagos.

CINE: “EL GORDO Y EL FLACO”.

 

 

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Entretenido y vamos a llamarlo tierno este “biopic” sobre una de las parejas cómicas más importante de la historia. Oliver Hardy (John C. Reilly, “Chicago“) y Stan Laurel (Steven Coogan, “Philomena“): “El Gordo y el Flaco”, de Jon S. Baird (“Filth, el sucio“). Aclaro que no es un biopic estricto (repaso cronológico de toda una vida), sino que se centra en el final de su carrera, en la gira que hicieron por tierras británicas, donde llegaron siendo unas grandes estrellas pero no les importó actuar en teatros pequeños, a veces medio vacíos. Y lo de “tierno” es porque la peli lo que desvela (al menos para mí) es esa maravillosa relación que tenían entre los dos, y que a pesar de sus diferencias, les llevaron a estar juntos hasta el final. En todo caso, la peli va dejando retazos con el que te enteras de cosas pasadas. Destaca también la importancia que tuvieron sus mujeres…sus últimas mujeres, Lucille Hardy (Shirley Henderson, “Trainspotting“), e Ida Kitaeva Laurel (Nina Arianda, “Midnight in Paris“). Es de esas pelis que sales de la sala con interés en saber un poco más de los personajes. El trabajo de caracterización de la dupla protagonista está muy conseguido. El humor, que lógicamente no podía faltar, se mezcla con el drama de algunas situaciones. Bien compensado todo. Podemos ver también a Danny Huston (“21 gramos“) como el poderoso Hal Roach; o a Rufus Jones (“El extranjero“) como Bernard Delfont. Tiro de “entrecomillados” en Filmaffinity para completar mi reseña:
Contiene toda la gama de afectos, ternuras, dedicaciones artísticas y, también, conflictos, que pueden servir de espejo y crónica de una existencia, con un exacerbado cariño hacia los personajes (…) Puntuación: ★★★½ (sobre 5)”, Miguel Ángel Palomo, FilmAffinity.

“No sabía nada de qué ocurrió con Laurel y Hardy después de su esplendor. ‘El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)’ nos lo cuenta. Con ternura, con gracia, de forma inteligente y bonita (…) tiene algo entrañable de otra época.”, Carlos Boyero, Diario El País.

“Es una comedia a ratos muy graciosa (…). Ese humor lo refuerza, gracias al talento del director, el guionista y los intérpretes, la melancolía producida por asistir a la erosión del tiempo y la salud. (…) Puntuación: ★★★★ (sobre 5)”, Francisco Marinero, Diario El Mundo.

 

CINE: “MULA”.

the_mule-724894082-largeViendo “Mula”, la última película, delante y detrás de las cámaras, del mito viviente Clint Eastwood (en “Gran Torino” fue la última vez que hizo doblete), no solo estaba viendo la peli en sí, sino que estaba disfrutando de una de las últimas apariciones en la gran pantalla de uno de mis ídolos (a punto de cumplir 90…). Y si bien me estaba produciendo ternura ver a Clint, viejito, como achacoso, el gran cineasta no deja de mostrar su mirada (…los ojos entrecerrados…), y de sacar su sorna (retazos machistas, racistas,…el americano profundo). Por lo que yo diría que todo amante del séptimo arte no debería de dejar de ir a verla. Dicho esto, donde se notan mis preferencias, Clint se mete en la piel de un personaje real (Leo Sharp) como Earl Stone, un octogenario veterano de guerra y afamado horticulturista, que ve como su negocio se está yendo a pique (puyazo a Internet…). Para evitar la bancarrota acepta un trabajo aparentemente sencillo como conductor (“se trata de conducir”…). Sin saberlo, se va a convertir en la mula (porteador de drogas) de un importante cártel mejicano, dirigido por Latón (Andy García, “Los intocables de Eliott Ness“). Pronto se convertirá en objetivo del agente de la DEA, Colin Bates (Bradley Cooper, a quien ya dirigió en “El francotirador“). A todo esto hay que añadirle la difícil relación con su familia, de quienes pasó siempre, pero con quienes ahora quiere reconciliarse, empezando por su ex enferma (Diane Wiest, “Una jaula de grillos“), y por su hija Iris (Alison Eastwood, “Once Fallen“, hija suya en la vida real). Estoy de acuerdo con Blai Morell, de Fotogramas, que la parte de investigación policial flojea, e incluso yo añadiría que los malo malotes están un poco exagerados (caricaturizados casi), pero es que da igual. Lo importante es como maneja Clint su personaje, con calma, la calma que proporcionan los años. También podemos ver a Lawrence Fishburne (“Matrix“), como el Jefe de la DEA; Taissa Farmiga (“Anna“), como su nieta; Michael Peña (“12 valientes“), compañero de Bates; o Clifton Collins Jr (“Parker“), como uno de los traficantes. Yo no me la perdería, puede ser el testamento cinematográfico de un grande.

CINE: “LARGA VIDA Y PROSPERIDAD”.

please_stand_by-402753055-large“Larga vida y prosperidad”, de Ben Lewin (“Las sesiones“), es una amable peli tipo indie (presupuesto pequeño), para el lucimiento de una crecidita Dakota Fanning (“La guerra de los mundos“), otrora estrella infantil, que se mete en el papel de Wendy, una freaky del mundo Star Trek, que padece autismo y que decide presentarse a un concurso  de guiones de la serie. Ante la falta de tiempo para entregar su guión, se escapa de la residencia donde vive (rompiendo con sus rutinas), con la intención de presentarse en persona en la Paramount Pictures. Su hermana Audrey (Alice Eve, “Men in Black 3“), y la directora de la residencia, Scottie (Toni Collette, “Pequeña Miss Sunshine“), acompañada de su hijo Sam (River Alexander,El coro“), salen en su búsqueda, preocupados por lo que le pueda pasar. Puede que se moldee caprichosamente el autismo que padece la protagonista para que el guión funcione. Pero bueno, si sirve para tratar dicha discapacidad con amabilidad, como así se hace,…válida la canasta. Así el drama personal de Wendy se suaviza con algunos toques cómicos que hacen la peli muy llevadera. Peli fácil de ver y de enamorarte de un personaje entrañable, se esos con los que es fácil empatizar, y porqué no, que te provoque cierta emotividad. Destacaría además de los citados a Patton Oswalt (“Young Adult“), en el papel del Oficial Frank, otro freaky de la saga galáctica. Lo dicho, un drama light, formato road movie, con alguna pincelada cómica, que funciona. Peli sencilla pero entretenida.

CINE: “VAN GOGH, A LAS PUERTAS DE LA ETERNIDAD”.

at_eternity_s_gate-176248026-largeTras mi breve retiro jerezano, retomo alguna peli que vi antes de mi escapada y de la que tenía pendiente hacer reseña. “Van Gogh, a las puertas de le eternidad”, es un nuevo acercamiento (biopic) a la figura de este genio de la pintura que debió estar como las maracas de machín (sus obsesiones, sus debilidades,…un enfoque muy psicológico). En su caso no es sólo la expresión metafórica, sino que estuvo encerrado en centros psiquiátricos por su severa pedrada en la cabeza. El director, Julian Schnabel (“Basquiat“), es un pintor metido a esto de dirigir pelis, y eso se nota, porque la peli es un conglomerado como de fórmulas artísticas arriesgadas (planos medio desenfocados, blancos y negros puntuales, pantallazos a negro, cámaras nerviosas, primerísimos planos, música machacona y cargante, etc, etc, etc), y lo que consigue para un fan del cine facilón como yo (y mi decena de incondicionales seguidores), es un truño de película, difícilmente soportable. A la interpretación omnipresente de Willen Dafoe (“The Florida Project“), no hay que negarle su gran valor (nominada en los pasados Oscars). Pero el rostro ajado e inquietante del pintor pelirrojo no basta para crear un producto entretenido. Yo no recuerdo haber visto la versión del gran Kirk Douglas (“El loco del pelo rojo“), pero voy a tener que recuperarla para no quedarme con este mal gusto. Digamos que es una peli para cinéfilos colgados con la misma pedrada que el protagonista. Otras actores que aparecen son Rupert Friend (“La muerte de Stalin“), en el papel de Theo su hermano, y su gran apoyo; Oscar Isaac (“Agora“), como Paul Gauguin, otro pintor tocado del ala, con el que tuvo una estrecha y casi adictiva relación; Mads Mikkelsen (“La caza“), metido en la túnica de un cura; Emmanuelle Seigner (“Frenético“); Mathieu Amalric (“El gran baño“); y Niels Arestrup (“Un profeta“).

CINE: “¿PODRAS PERDONARME ALGUN DIA?”.

can_you_ever_forgive_me-351943060-largeRecién entregados los Oscars, quiero seguir viendo algunas de las pelis que fueron nominadas en las categorías importantes, y que por una razón u otra, no pude ver antes de la entrega (me gusta este ejercicio para poder emitir una quiniela previa de estatuillas con criterio). Y “¿Podrás perdonarme algún día?”, de Marielle Heller (“The Diary of a Teenage Girl“), tenía nominaciones actorales y a mejor guión adaptado…palabras mayores. Y las nominaciones de sus protagonistas las entiendo (a toro pasado) porque son esas actuaciones en las que pivota este biopic que puede parecer menor, pero que me ha parecido interesante. Y sobre todo el currado trabajo dramático de Melissa McCarthy  (“La boda de mi mejor amiga“), que deja de lado sus habituales papeles cómicos e incluso histriónicos, para meterse en el pellejo de Lee Israel, una escritora que en su momento tuvo cierto éxito publicando biografías de personajes famosos, y que una vez se pasó de moda, se dedicó a falsificar cartas de famosos y venderlas en un curioso mercado de coleccionistas que le reportaba pingües beneficios. Pero no paró ahí, sino que también robó cartas originales de los archivos/bibliotecas donde se encontraban, también para colocarlos en el mismo mercado. La desgracia para ella es que el FBI estaba al tanto de sus fullerías. McCarthy está genial en el retrato de esta escritora venida a menos y metida a choriza. Un personaje solitario, huraño, desaliñado, mal hablado…que acaba dándote un poco de pena. A su drama personal no deja de ponerle unas gotas de humor negro. Humor que también le aporta la aparición de Jack Hock (Richard E. Grant, “Gosford Park“), un afeminado gentleman, que no deja de ser un homeless con clase, que se convierte en el mejor, y único amigo de Lee, además de cómplice. Como dice Javier Ocaña, de El País, “Poderosas interpretaciones de Melissa McCarthy y de Richard E. Grant (…) es justo ahí, en la mirada perdida pero personalísima de dos seres extraviados, donde puede estar la grandeza de una pequeña película.” Aunque son ellos los absolutos protas, destacaría además la presencia de Jane Curtin (“Los caraconos“), como la agente de Lee que pasa de ella, o Dolly Wells (“45 años“), una dependienta de una librería, fan de Lee.

 

CINE: “DESTROYER”.

destroyer-121321389-largeAntes de reseñar la última peli de Nicole Kidman (“Los Otros“), solo un mensaje de enhorabuena para los responsables de “Green Book“, ganadora del Oscar a la Mejor Película. La peli que más me gustaba de todas (ver reseña más abajo), por la que no daba un duro en esa categoría, por ser una propuesta sencilla, divertida…adjetivos que normalmente alejan a los largometrajes nominados de los premios. Y volviendo a la Kidman, me extraña que no haya sido nominada a mejor actriz por este papel, muy de nominación. Y no porque me haya gustado demasiado. Arriesga en un personaje que le hace aparecer en pantalla bastante currada. Es su doble interpretación el eje de “Destroyer”, de Karyn Kusama (“La invitación“). Y digo doble porque interpreta a una detective de policía en dos momentos de su vida. En la actualidad, borrachuza, como ida, y años atrás, cuando estaba infiltrada en una banda criminal, momento de su vida causante de los males que la llevaron a estar como está. Y la trama es muy sencilla. Los fantasmas del pasado vuelven y Erin Bell (Kidman), busca venganza por hechos que ocurrieron entonces, a la vez que pretende reconciliarse con una hija rebelde, Shelby (Jade Pettyjohn, serie “Escuela de Rock“), a la que dejó hace tiempo en manos del padre, Ethan (Scoot McNairy, “Argo“). Hay mucho de congraciarse con ella misma tras todo lo malo que ha acumulado en su vida. No es tan original en eso del poli desastroso con problemas familiares, lo es más que sea una mujer haciendo ese papel. Y para mi que queda un poco exagerado su papel. Demasiado intenso. Y encima la cámara se encarga de fijar mucho su objetivo en ese rostro machacado por la vida. Por momentos pesadito tanto primer plano de la Kidman. No deja de ser un vehículo para su lucimiento en un registro casi nuevo para la australiana. Por lo demás funciona correctamente, sin florituras, como thriller policíaco con los típicos ingredientes de esas pelis. Malo, malote jefe de la banda (Toby Kebell, “RocknRolla“), la novia del malote (Tatiana Maslany, “Stronger“), el compañero poli con el que hay buen rollito (Sebastian Stan, “Yo, Tonya“), atracos, traiciones, etc. Los seguidores de Nicole van a disfrutar…y sufrir con ella.

CINE: “EL CANDIDATO”.

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“El candidato”, de Jason Reitman (“Juno“), es de esas pelis que sales del cine como diciendo…”vaya petardo“. Y si no que haga un comentario la Jefa…Una película plana, lenta, con poca tensión,…, entre otras cosas porque el asunto es muy simple, aunque eso sí, de rabiosa actualidad en algunas de sus aristas (elecciones presidenciales, la presión mediática,…¿os suena el tema?), y por ahí se puede escapar si te da por hacer paralelismos. Una vez más (me pasó con “Vice” y Dick Cheney) el personaje tampoco es el más atractivo. Y hablamos de Gary Hart (Hugh Jackman, “El gran showman“), que en los años 80 se convirtió en un político importante en los EEUU,  y que a pesar de haber perdido unas primarias para ser candidato demócrata a las presidenciales yanquis, en su siguiente intento si contaba con todas las apuestas a su favor…hasta que la bragueta le jugo una mala pasada. Y de esos momentos de tensión de la campaña, entre desmentidos y vacilaciones, transcurre este retrato de alguien que tiró por la borda las posibilidades de ser el presidente del país más poderoso del mundo por su irrefrenable calentura. Recojo algunas reseñas de Filmaffinity: “Reflexiona bien, eso sí, sobre la esfera pública, la esfera privada y el papel que debe jugar la prensa en todo ello, pero flojea en un ritmo excesivamente lánguido. (…) “, Quim Casas, El Periódico. “Una crónica animada pero superficial de la caída de un político (…) Es a la vez provocativa y decepcionante“, Stephen Farber, The Hollywood Reporter. Otros rostros conocidos ponen cara a los otros personajes de la trama. Así Vera Farmiga (“Up in the air“), se mete en el papel de abnegada esposa; J.K.Simmons (“Whiplash“), es su jefe de campaña, Bill Dixon; Sara Paxton (“Los huéspedes“), es Donna Rice, la supuesta amante; y al frente de distintos periódicos están Alfred Molina (“Spider-Man 2“) y Kevin Pollak (“Algunos hombres buenos“). Prescindible.

 

CINE: “ALITA: ANGEL DE COMBATE”.

alita_battle_angel-715028190-largeSin ser yo un gran fan de la ciencia ficción y derivados (en este caso el origen es un manga japonés), tengo que reconocer que he disfrutado viendo “Alita: Angel de combate”, de Robert Rodríguez (“Sin City“), con James Cameron (“Titanic“) esta vez de productor, ocupado, leo, en la postproducción de las siguientes entregas de “Avatar“. Entretenida, acción trepidante, brillante imaginería de personajes y ambientes, y, sobre todo, un personaje principal, Alita (una tuneada Rosa Salazar, “El corredor del laberinto“), entrañable y que te cautiva por el rollo que tiene. Están perfectamente integradas las imágenes reales con las creadas por ordenador y a la trama principal se suman retazos de romance, toques de thriller (los asesinatos…),…, muy completita. Espectaculares las escenas vinculadas al deporte Motorball, por su desbordante acción (ahí parece un viedojuego por momentos). El doctor Dyson Ido (Christoph Waltz, “Malditos bastardos“), encuentra un medio cuerpo en el desgüace de Ciudad de Hierro, la complicada urbe terrestre a donde va a parar la basura de Salem, la única ciudad aérea que subsiste (nos situamos en el año dos mil quinientos y pico). Ido, especializado en arreglar ciborgs y similares, reconstruye el cuerpo encontrado creando a Alita. Ella no recuerda de donde viene, pero poco a poco irá descubriendo sus habilidades y recordando algunas cosas de su pasado. Alita irá dándose cuenta a la vez que es objeto de deseo por distintos personajes que empiezan a buscarla con ahinco, como los malvados Vector y Chiren (Mahershala Ali, “Green Book“, y Jennifer Connelly, “Diamante de sangre“). Aparte de con su creador, contará con la ayuda del joven Hugo (Keean Johnson, “Heritage Falls“), en su lucha entre otras cosas contra el gran ciborg Grewishka (Jackie Earle Haley, “Watchmen“), o el cazador guerrero más chulo que un ocho Zapan (Ed Skrein, “Deadpool“). Pues eso, que cumple perfectamente para entrener a la familia. Pero no para los más pequeños…que hay alguna escena más violenta de lo esperado.

CINE: “WHITE BOY RICK”.

white_boy_rick-847641878-largeNo se que tiene la ciudad de Detroit (EEUU), que las últimas pelis que nos han llegado ambientadas allí, y basadas en hechos reales, nos muestran una ciudad deprimente. Si “Detroit” de Kathryn Bigelow, de hace un par de años, se centraba en el racismo brutal de los años sesenta, “White Boy Rick”, de Yann Demange (“`71“), la película que nos ocupa, retrata una ciudad inmersa en un mundo de drogas y otras penurias, ya metidos en plenos 80. Y en este ambiente recupera la figura de Richard Wershe Jr (la primera peli de Richie Merritt), que en plena adolescencia se convirtió en el más joven informador del FBI, además de entrar en el mundo del tráfico de armas (principal actividad de su padre, Matthew McConaughey, se ha especializado en papeles de personajes complicados, y lo borda, como en “Dalla Buyers Club“), y de drogas. Interesante retrato de esa sociedad y de todo lo que conllevaba. Excesos, injusticia institucional, corruptelas, traiciones, etc. Bien ambientada, buena música y con buenos y variopintos personajes además de la dupla protagonista, padre e hijo. Así, están esos encantadores abuelos, ya de vuelta de todo, que viven en la casa de enfrente, interpretados por los veteranos Bruce Dern (“Nebraska“) y Piper Laurie (“El buscavidas“). La hija y hermana yonqui, Dawn (Bel Powley, “Wilding“), otra muestra más de la decadencia del entorno. No pueden faltar los polis, interpretados por Jennifer Jason Leigh (“Los odiosos ocho“), Brian Tyree Henry (“Viudas“) o Rory Cochrane (“Argo“). Y sus colegas de trapicheos, como RJ Cyler (“Yo, él y Raquel“), o Eddie Marsan (“Vice“), como uno de los capos de la droga. “McConaughey y Bel Powley son lo más sólido y mejor trazado de este trágico relato (…) Están bien retratados los ambientes al límite, la sordidez, el trapicheo y la escasez de futuro, así como los agujeros de la ley (…)”, Oti Rodríguez Marchante, ABC. Interesante.