Entre fiestas, ferias y presentaciones, hago hueco para no perder la buena costumbre de ir al cine y daros mi opinión sobre lo visto. Reconozco que mi primer comentario va a ser breve e injusto ya que fuí a ver “Lorax”, la película de animación que lleva ya varias semanas en cartelera, por acompañar a mis sobrinas Micaela y Maraya (mi hermano Damián también ejerció de canguro). Y no me voy a enrollar no porque no me gusten las películas de animación (hemos tenido grandes ejemplos últimamente, hasta candidatas a Oscar a Mejor Película como “Up”), si no porque no entraba en mis planes post Feria de Jerez meterme después de comer en una sala de cine correctamente acondicionada…resultado…sopor, amodorramiento. Vamos que no me considero legitimado para opinar…y si lo hago, sería viciado. En todo caso prefiero la animación de Pixar o Disney, ahora juntos (“Toy Story”, “Ratatouille”, “Cars” o la citada “Up”, por ejemplo). La historia tiene mensaje ecológico: un chaval que quiere recuperar los árboles para su ciudad, desarbolada por la ambición de un joven emprendedor, que ahora quiere enmendar su desastre desde su reclusión asesorándole. La misión no es fácil pues contará con la oposición del magnate de la ciudad que se ha hecho rico vendiendo el oxígeno que ahora no pueden aportar los árboles. Por dar un dato orientativo, a mi sobrina de 8 años le gustó, a la de 5 le gustó más el kilo de palomitas que se cepilló.
Y ayer volví a disfrutar de una peli como a mí me gusta. Solo en la sala (aunque lo siento por el dueño del cine…) y con una bolsita de conguitos (esto me lo podría haber ahorrado pero la carne es débil…). Vi “Sombras Tenebrosas”, de Tim Burton. Reconozco que no soy fan de este estrafalario director, pero admito que es un tío original y sus pelis tienen algo especial (y todas algo en común…). Esta es una comedia fantástica sobre fantasmas y demonios del pasado. El protagonista, Barnabas Collins (como no podía ser de otra manera interpretada por Johnny Depp), condenado a vivir eternamente como vampiro por su enemiga (Eva Green), se encuentra doscientos años después que, en la mansión donde se crió, sus descendientes viven ahora en una decadencia económica que el está dispuesto a arreglar. Las situaciones cómicas por la diferencia del tiempo transcurrido y los variopintos personajes (desde la doctora borracha interpretada por otra habitual, Helena Bonham Carter hasta el mayordomo resabiado, Jackie Earle Haley), hacen de esta una película entretenida. Los efectos especiales, el ambiente tormentoso muy Burton, le dan su personalidad. Aparece Michelle Pfeiffer, quizás la menos caricaturizada de todos, y tiene un pequeño papel Christopher Lee.









