CINE: “INSURGENTE”.

La_serie_Divergente_Insurgente-483872859-largeSegunda entrega de esta saga juvenil basada en los libros de Verónica Roth (“Divergente”), repleta de efectos especiales y acción por momentos, que nos sitúa en un futuro donde la sociedad está dividida en cinco facciones, según el carácter de sus miembros: Cordialidad, Verdad, Abnegación, Erudición y Osadía. En “Insurgente”, de Robert Schwentke (“Red”), la trama continua donde lo dejó la primera entrega (por lo que no está de más haberla visto para enterarte de que va el tema…). La protagonista, Tris (Shailene Woodley, “Los descendientes”, en plena competencia con Jennifer Lawrence y sus “Juegos del Hambre”), después de ver como destruyen Abnegación, de donde eran sus padres (aparecen brevemente Ashley Judd, “Doble traición”, y Tony Goldwyn, “El último samurai”), huye de las garras de la malvada Jeanine (Kate Winslet, “Titanic”), la líder de Erudición, y sus secuaces Eric y Max (Jai Courtney, “Jack Reacher”, y Mekhi Phifer, “8 millas”), acompañada entre otros por su novio Cuatro (Theo James, “Supercutres”), su hermano Caleb (Ansel Elgort, con quien coincidió en “Bajo la misma estrella”), y el capullo de Peter (Miles Teller, recién visto en “Whiplash”). Refugiados en la afable Cordialidad, liderada por Johanna (Octavia Spencer, “Criadas y señoras”), la tranquilidad no les va a durar mucho tiempo, por el carácter rebelde de Tris, y la obsesión de Jeanine en capturar a su divergente más valiosa, fundamental para desvelar un secreto del pasado que puede cambiar las cosas. Son entretenidas estas pelis de acción y ciencia ficción (buena factura y espectaculares imágenes), pero reconozco que me da pereza pensar en ver las entregas que quedan por venir. También es verdad que quizás no sea yo el público objetivo, y por eso esta segunda entrega me ha gustado menos que la primera. Otras caras familiares que se pueden ver son las de Naomi Watts (“Lo imposible”), como madre de Cuatro y líder rebelde, que posiblemente acapare más protagonismo en las futuras secuelas; o el televisivo Daniel Dae Kim (de las series “Perdidos” o “Hawai 5.0″), como líder de Verdad. Se la recomiendo al público juvenil.

CINE: “FOCUS”.

Focus-919313733-large“Focus”, de la dupla Glenn Ficarra y John Requa (“Philip Morris ¡Te quiero!”), es una entretenida comedia de pillos/estafadores de alta gama, perfectamente adecuada para el lucimiento de su protagonista, Will Smith (“Hombres de negro”), que hace de Nicky, el capo de una banda de chorizos, estructurada como una empresa, en la que no dejan cabos sueltos a la hora de planificar sus bien coregrafiados golpes. Y así funciona la primera parte de la peli, hasta que los gajes del oficio le hacen desprenderse de su último gran fichaje, Jess (una espectacular, por guapa, Margot Robbie, “El lobo de Wall Street”), porque ya estaban intimando demasiado (donde tengas la olla…). Años más tarde la pareja protagonista vuelve a encontrarse otra vez, en el entorno del competitivo mundo automovilístico argentino, y metidos de nuevo en farsas y engaños. La verdad es que sin ser nada del otro mundo, y gracias a unos giros, que si no sorprenden del todo, al menos te tiene alerta de por donde irá la trama, como dice Peter Debruge en Variety, “te mantiene distraido hasta el final”. Una buena banda sonora acompaña con ritmo la peli. Hay otras caras conocidas como la de Adrián Martínez (“La gran estafa americana”), ayudante de Nicky, y de lo más cómico de este largo (no tan largo…por fin una peli de poco más de 100 minutos…); Rodrigo Santoro (“300″), hace de riquito argentino, con su secuaz Owens (Gerald McRaney, “La historia interminable”), siempre a su lado; BD Wong (“Parque Jurásico”), como un apostador sin límite; o Brennan Brown (“La sombra del poder”), como la mano derecha de Nicky. Para echar el rato…sin más.

CINE: “PRIDE”.

Pride_Orgullo-743164194-largeRompiendo mi habitual costumbre de ir sólo al cine, ayer fuí a ver “Pride”, el segundo largo de Matthew Warchus (“Círculo de engaños”), acompañado por mi amigo Luis y su hija Sara (se comportaron… y evitaron el consumo de palomitas u otros consumibles de indudable incomodidad sonora). Y vaya por delante que a los tres nos gustó. Sara nos solicitó alguna aclaración a la salida, sobre los hechos ocurridos hacia 1984 en Inglaterra (y Gales) en los que se basa esta comedia con tintes dramáticos (dura era la situación entonces, de los dos colectivos que se retratan). Nos cuenta como un grupo de activistas homosexuales británicos, liderados por el impetuoso Mark (Ben Schnetzer, “La ladrona de libros”), deciden constituir el colectivo Lesbians and Gays Support the Miners (LGSM), que como bien refleja, pretendía ayudar a los mineros de un pueblecito de Gales, Dulais, que estaban sufriendo los devastadores efectos de la terrible huelga que sufrió el gremio en esa época. Sin ser una peli reivindicativa, se aprovecha para situar a la Dama de Hierro en la picota por su dura postura contra los sindicatos, que marcaron época. El problema al que se enfrentaron los miembros de la LGSM, aparte de los asuntos propios del rechazo a la homosexualidad (me recuerda Luis que los trataban de pervertidos…y sólo han pasado 30 años!!), que quedan muy bien reflejados en este largo, es el rechazo además que, en un primer momento, sufrieron por parte de los propios mineros, que no veían con buenos ojos esa ayuda que ellos no habían pedido. Mucho de lo cómico surge de ese enfrentamiento cultural de dos colectivos, en principio, muy diferentes. Una película, que, con buen ritmo, va desde lo más dramático (ocultar una condición sexual por el rechazo de la propia familia), a lo más divertido (cuando las mujeres de los mineros descubren ciertos juguetitos…), pasando por momentos musicales brillantes (el baile de Jonathan, un genial Dominic West, en un registro totalmente opuesto al de “Centurión”, o el himno cantado por las mujeres…emocionante). Además de los ya citados, completan un buen plantel actoral, los veteranos Bill Nighy (“Love Actually”), e Imelda Staunton (“Maléfica”); Pady Considine (“El ultimatum de Bourne”). Muy recomendable.

CINE: “EL AÑO MAS VIOLENTO”.

El_a_o_m_s_violento-804805768-largeSe refiere el título de esta peli, “El año más violento”, de J.C. Chandor (“Margin call”), al año 1981, que, según las estadísticas, ha sido el más peligroso en la ciudad de Nueva York, donde transcurre la trama. Trama (entre drama y thriller con tintes de peli de mafiosos), que nos muestra a Abel Morales (Oscar Isaac, “Ágora”), un potente empresario del fuel para calefacciones (su empresa la Standard Haeating Oil), que ve como su negocio es atacado constantemente (robo de combustible, ataques a sus camiones,…), mientras intenta, junto a su mujer Anna (una explosiva Jessica Chastain, “La noche más oscura”,…sacando pecho), ampliar el negocio con la compra de un muelle que le permitirá expandirse. Intentando hacer las cosas de manera legal, en un entorno turbio y corrupto, se enfrentará al sindicato de conductores, liderado por Bill O´Leary (Peter Gerety, “El intercambio”), que pretende armar a sus miembros tras el percance de uno de ellos, Julian (Elyes Gabel, “Guerra Mundial Z”). Del mismo modo tendrá que defenderse de los ataques de la fiscalía, al frente Lawrence (David Oyelowo, recién visto en “Selma”), que duda de sus tejemanejes. En toda esta movida contará con la ayuda de su incondicional abogado Andrew Walsh (el veterano Albert Brooks, “Taxi Driver”). Muestra con realismo (y con buena ambientación de la época) la situación crítica del protagonista, con algunos momentos de tensión (buena persecución a la carrera…) y sorprendentes golpes de efecto, y otros más sumidos en el silencio, fiel reflejo de las “comidas de coco” del propio Abel. También podemos ver a Alessandro Nivola (“La gran estafa americana”), como Peter Forente, uno de sus competidores, y a Catalina Sandino Moreno (“María, llena eres de gracia”), como la mujer de Julian. Película interesante, que por aquello de las corruptelas, a pesar de situarse a principios de los 80, está desgraciadamente de plena actualidad.

CINE: “CHAPPIE”.

Chappie-250488177-large“Chappie”, del sudafricano Neill Blomkamp (“Distrito 9″), engrosa las listas de pelis con un robot de prota (“Robocop”, “Terminator”,…), pero que no creo marque una época. Reconozco antes de seguir, que la vi en sesión nocturna, cansado tras víspera festera, lo que sin duda influye en mi percepción. Así que un alto porcentaje de mi aburrimiento en la sala 5 de los Yelmo de Jerez (que buenos cines tiene mi pueblo) el otro día, lo achacaré a mi paupérrimo estado físico. Y de qué va este largo de ciencia ficción. Situada en un futuro cercano, las fuerzas del orden son cada vez más ocupadas por androides. El creador de los mismos, Deon Wilson (Dev Patel, “Slumdog millionaire”, tiene un futuro brillante), cabreado con su jefa en la multinacional que los produce, Michelle Bradley (Sigourney Weaver, “Alien”), porque no le hace caso, y acosado por otro colega ingeniero, celoso de sus éxitos, Vincent Moore (un Hugh Jackman, “X-Men”, con pelo de malote), decide llevarse a su casa una de sus creaciones para demostrar que con una nueva programación que ha desarrollado los robots pueden llegar a pensar e incluso sentir por si mismos. El problema empieza cuando es secuestrado junto con su invento por una pandilla de antisistemas (caracterizados a lo “Mad Max”) compuesto por Ninja, Yo-landi y Amerika (Jose Pablo Cantillo, “El mensajero del miedo”). En su secuestro, Wilson seguirá con su experimento, con el beneplácito de sus captores, que bautizan a la máquina con el nombre de Chappie (le da vida a base del sistema de “motion capture”, como Andy Serkis metido en simio, Sharlto Copley, “Elysium”, un habitual de Blomkamp). En mi humilde y parcial opinión, a la peli, con buenos efectos especiales, le falta ritmo y emoción (otros robots me han sacado alguna lagrimita…este no). Ni la música del gran Hans Zimmer (“Origen”,…), ayudó a que me metiera en la trama.

CINE: “LA CONSPIRACION DE NOVIEMBRE”.

La_conspiraci_n_de_noviembre-902451582-large“La conspiración de Noviembre”, de Roger Donaldson (“Un pueblo llamado Dante´s Peak”), es una poco original peli de espías para el lucimiento de su protagonista, que para darle un toque actual, introduce en su trama drones (tan de actualidad), móviles, y una guerra en el entorno ruso-checheno que tanta morcilla nos está dando últimamente. Y es que Pierce Brosnan (“GoldenEye”), produce además esta cinta (así se asegura sus mejores planos…), en la que se pone en el papel de un ex agente retirado (con la sorna de sus 007s…), Peter Devereaux, al que le vuelven a reclamar sus antiguos compañeros (esto ya lo hemos visto…) para sacar de Rusia a una ex-colega, que ahora curra en el entorno de un candidato a la presidencia rusa, Arkady Federov (Lazar Ristovsky, “Casino Royale”), que tiene un turbio pasado que incluye abusos durante la citada guerra chechena. Lo que en principio parece una simple acción de rescate, se complica cuando además de los rusos, se entromete la CIA, al frente un ex-alumno aventajado de Devereaux, Mason (un anodino Luke Bracey, “G.I.Joe: La venganza”), y aparece en escena una trabajadora social, Alice (Olga Kurylenko, “Oblivion”), clave para poder acusar a Federov de sus pasadas maldades. Correcta sin más. Con buenas escenas de acción (como siempre algunas inverosímiles…pero son licencias que se permiten en este tipo de cine) y una buena ambientación, la película sirve para entretener, sin más. Otras caras que se pueden ver son las de Will Patton (“Armageddon”) y Bill Smitrovich (“Iron Man”), como los antiguos compañeros de Devereaux que reclaman su ayuda y que ahora no se sabe si le quieren ayudar…o todo lo contrario.

CINE: “PURO VICIO”.

Puro_vicio-633642867-largeSi en la última reseña que publiqué (“Map to the stars”) hablaba de personajes bastante trastornados, en la que viene a continuación, sobre “Puro Vicio”, de Paul Thomas Anderson (“The master”), la ida de olla de los protagonistas no es menor. Y en este caso causado por el consumo de estupefacientes. Y es que esta larga comedia policíaca, pelín surrealista, ambientada en los hippy años 70, la protagoniza Larry “Doc” Sportello (a Joaquin Phoenix, “Gladiator”, no le puede ir mejor este tipo de papeles), un detective más “fumao” que Mike Jagger y Keith Richards juntos, que recibe la visita de su ex, Shasta (Katherine Waterstone, “Michael Clayton”), quien le pide ayuda en el raro caso que le afecta a su amante, Michael Wolfmann (Eric Roberts, “Los Mercenarios”), a quien su mujer Sloane (Serena Scott Thomas, “Hostage”) pretende enclaustrar en un manicomio (lugar donde podrían acabar todos…by the way…este es comentario aparte). En sus pesquisas (entre porro y porro…y lo que se tercie), chocará con distintos gremios (como bandas de nazis, prostitutas de medio pelo,…) y con los métodos del extraño (aquí todo es extraño) detective “Bigfoot”(Josh Brolin, “No es pais para viejos”). Si lo anterior no aclara nada, durante la proyección os recomiendo que estéis muy atentos para poder seguir la enrevesada trama, que se centra más en el diseño de unos personajes cada cual más estrambótico, que en la resolución de la misma. Así, podemos ver además a Martin Short (“El chip prodigioso”), como un prestigioso dentista, pervertido y, como no, drogadicto. A Jena Malone (“Contact”) como Hope, una ex hippy con pasado turbio que pide a “Doc” le ayude a encontrar a su pareja Coy (Owen Wilson, “Midnight in Paris”…no podía faltar aquí), presuntamente vinculado a Wolfmann (ya he dicho que hay cosas que no quedan muy claras). Benicio del Toro (“Traffic”), es el abogado de “Doc”, también con su toque en la cabeza. Reese Witherspoon (“Alma salvaje”), hace de su novia Penny. O Maya Rudolph (“La boda de mi mejor amiga”), de recepcionista de su oficina. Después de verla entiendo algún comentario que leí en algún lado (siento no recuperar la referencia) sobre lo difícil que es adaptar al cine las novelas de Thomas Pynchon, autor de “Vicio Propio”, la novela en que se basa esta peli. En todo caso, alguna sonrisa te va a sonsacar.

CINE: “MAPS TO THE STARS”.

Maps_to_the_Stars-875832462-large“Map to the stars”, del canadiense David Cronenberg (“Promesas del este”), es un retrato de ese “otro” Hollywood, no tan glamouroso, a través de unos personajes raros de pelotas. Como dice Alberto Bermejo en La Luna de Metrópoli, nº 566: “Hollywood es el escenario en el que se mueven unos personajes que arrastran sus frustraciones, su desmedida ambición o su elefantiásico ego. Un retrato despiadado, más bien esperpéntico, de la trastienda de la industria que acaba por arrancar unas cuantas risas a pesar de estar más cerca del drama que de la comedia”. Lo clava. Y ese retrato se hace a través de una familia de perturbados. Una hija, Agatha Weiss (Mia Wasikowska, “Jane Eyre”), que vuelve a la meca del cine, tras su paso por un sanatorio donde fue ingresada por incendiar el domicilio familiar. De aquello le quedaron muchos traumas y unas quemaduras muy visibles. Vuelve para pedir perdón a sus padres, Stafford Weiss (John Cusack, “Con Air”), un gurú de la autoayuda que no quiere saber nada de ella, y Christina Weiss (Olivia Williams, “An Education”), una madre melodramática que lleva la carrera del otro hijo del matrimonio, Benjie Weiss (Evan Bird, “Chained”), un niño estrella con todo tipo de adiciones. Se suma a la locura Havana Segrand (Julianne Moore, “Siempre Alice”, en modo escatológico), clienta de Stafford, y que da trabajo a Agatha como asistente, mientras intenta relanzar su decadente carrera de actriz, haciendo un papel que ya interpretó su madre, ahora muerta. Más traumas y más visiones. Agatha conoce a un conductor de limusinas con aspiraciones de actor, Jerome Fontana (Robert Pattinson “Crepúsculo”, tan anodino como siempre), con quien empieza a salir. A todos ellos se une un cameo de Carrie Fisher (la princesa Leia de “La Guerra de las Galaxias”) haciendo de ella misma (su vida real encaja de maravilla en esta peli), que me permite volver a la reseña de Alberto Bermejo...”criaturas inquietantes, patéticas, frágiles, enajenadas, incestuosas, hipocondríacas, supervivientes monstruosos en esa industria que en manos de Cronenberg bien podría definirse como fábrica de pesadillas”. Pues eso, una peli rara con buenas interpretaciones (locunas) pero sin un argumento muy claro.

CINE: “PERDIENDO EL NORTE”.

Perdiendo_el_norte-772997722-large“Perdiendo el norte”, de Nacho G. Velilla (“Que se mueran los feos”), es la última comedia española que ha llegado a nuestras pantallas. Y funciona. Con ingredientes como la diferencia de clases, la diferencia de culturas y de idiomas, unos diálogos efectistas, y tirando de actualidad (recortes, minijobs, desahucios, paro, Merkel, el milagro alemán, crisis,…) sin ser cansinos en la crítica política (eso ya se agradece teniendo en cuenta el coñazo que nos dan por lo general los cineastas patrios), el resultado es una divertida peli que provoca alguna que otra carcajada. Hugo (Yon González, “Torrente 4″) y Braulio (un Julián López, “No controles”, que destaca sobre el resto), son dos amigos con estudios y una gran formación, que debido a las circunstancias emigran a Alemania (Berlín se convierte en un personaje más) en busca de una gran oportunidad. Una vez allí, la cosa no es tan fácil, y acaban currando en la cocina de un restaurante turco regentado por Hakam (Younes Bachir, “No habrá paz para los malvados”), que tiene una relación con Marisol (Malena Alterio, “Cinco metros cuadrados”), que sólo piensa en quedarse preñada…sea como sea. Tendrán que compartir piso con el “colgao” de Rafa (Miki Esparbé, “El camino más largo para volver a casa”), que también curra en el mismo garito, y su hermana Carla (la guapísima Blanca Suárez, “Los amantes pasajeros”), que sufre de mal de amores. A todo esto, Hugo, tiene que aparentar ante sus padres (Javier Cámara, “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, y Carmen Machi, “Ocho apellidos vascos”), y su novia Nadia (Ursula Corberó, “Quién mató a Bambi”), que todo le va a las mil maravillas. Previsible por muchos lados (el romance), pero rodada con ritmo,y con los malentendidos muy bien manejados, la peli entretiene…y divierte. Otras caras conocidas como el veterano José Sacristán (“La Colmena”), que pone el punto tierno, o los televisivos Arturo Valls (“Torrente 2″) y el cocinero Alberto Chicote, dan lustre a este largo.

CINE: “CALVARY”.

Calvary-252161359-largeCon “Calvary”, repiten la dupla que forman el director John Michael McDonagh, y el gran (en todos los sentidos) Brendan Gleeson (“Braveheart”). Si en “El irlandés”, Gleeson hacía de poli local, en esta, no abandona lo local, pero ahora metido en la sotana de un cura de pueblo bonachón, el padre James, que de buenas a primeras es amenazado con ser asesinado durante una confesión. En la semana de plazo que le ha dado su enigmático “amenazador”, tendrá que seguir conviviendo con sus variopintos convecinos, además de intentar averigüar quién es su futuro (y posible) asesino. Durante ese calvario…también recibe la visita de su hija Fiona (Kelly Reilly, “El vuelo”), con tendencias suicidas a causa de los males de amores. Así, tendrá que lidiar con Jack el carnicero (Chris O´Dowd, “St. Vincent”),  a quien parece no le importa que su mujer Verónica (Orla O´Rourke, “Harry Brown”), se la pegue con el mecánico del pueblo, Simon (Isaach De Bankolé, “Los límites del control”), o con el primero que cruce. También con el doctor con trazas de macarra, Harte (Aidan Gillen, “Blitz”), el riquito pero amargado Michael Fitzgerald (Dylan Moran, “Notting Hill”), un veterano escritor (M. Emmet Walsh, “Blade Runner”), el convicto Freddie (Domhnall Gleeson, “Invencible”, hijo de Brendan), o su colega el Padre Leary (David Wilmot, “El rey Arturo”). La peli se mueve entre la comedia negra, el thriller, y el drama personal del cura. Para mí que la fórmula no funciona del todo, en gran parte por unos personajes que a veces rayan lo grotesco (como Milo, Killian Scott, “Black Ice”, más propio de la serie “The Big Bang Theory”, …y mucho otros de los ya citados), lo que le quita intensidad a la intriga y comicidad a la trama. Al menos la presencia de Gleeson es suficiente argumento para justificar una entrada.