CINE: “EL GRAN HOTEL BUDAPEST”.

“El gran hotel Budapest”, la última genialidad de Wes Anderson (“Moonrise Kingdom”, “Fantástico Sr. Fox”, “Academia Rushmore”, “Viaje a Darjeeling”,…), narra la historia de un legendario recepcionista, Gustave (Ralph Fiennes, “El paciente inglés”, maravilloso en su menos habitual registro mordaz), de un grandioso hotel europeo (el que da nombre a la peli…), en el periodo de entreguerras, y de su amistad con un joven empleado, Zero (el debutante Tony Revolori en su versión joven, y F. Murray Abraham, “Amadeus”, como adulto), a quien llega a considerar su protegido. El argumento incluye el robo y la recuperación de un cuadro renacentista de inestimable valor, vinculado a la lucha por una enorme fortuna familiar, herencia de una habitual clienta del hotel (una hipermaquillada Tilda Swinton, “Michael Clayton”), enamorada de Gustave, quien es acusado de su muerte, a la vez que forma parte de la herencia. Es una comedia tan genial, y original, como lo es su director (productor y guionista entre otras cosas) y sus pelis, que va desde el humor más absurdo hasta la verborrea más incontenida. Está rodada con un ritmo frenético, y en un ambiente con estética como de cuento (dice Sergi Sánchez en Fotogramas, num 2045, refiriéndose a Anderson: “Fetichista de los espacios convertidos en preciosas casas de muñecas…”). Todo lo anterior produce lo que me comentaba Pedro Monjardín a la salida de los Verdi, “he pasado un buen rato. Muy entretenida”. Y es que los casi 100 minutos que dura se pasan volando, y siempre con una sonrisa en la boca. Y encima por la pantalla pasan innumerables caras conocidas, muchas de ellas habituales del director. Así podemos ver a Mathieu Amalric (“Munich”); Bill Murray (“Lost in translation”), como conserje de otro hotel que acude en ayuda de Gustave; Adrien Brody (“El pianista”) como Dimitri, el hijo de la fallecida y su secuaz Jopling (Willem Defoe, “Platoon”); Jeff Goldblum (“Parque Jurásico”); Tom Wilkinson (“Shakespeare enamorado”) y Jude Law (“Sherlock Holmes”) en el mismo papel de escritor, en épocas diferentes; Edward Norton (“American History X”), como el policía Henckels; Harvey Keitel (“Reservoir Dogs”), compañero de cárcel; Saoirse Ronan (“The Lovely Bones”), como Agatha, la novia de Zero; Jason Schwartzman (recién visto en “Al encuentro de Mr Banks”); Léa Seydoux (“La vida de Adèle”); Owen Wilson (“Midnight in Paris); o Bob Balaban (también visto recientemente junto a Murray en “Monuments Men”). En definitiva, una entretenidísima película con un gran reparto. Poco más se puede pedir.

CINE: “8 APELLIDOS VASCOS”.

Vaya por delante decir que hacía tiempo que no me reía tanto en una sala de cine. No se si el efecto “contagio” de una sala bastante llena (buenas noticias) ayudó a mi desenfreno (hubo momentos de darme vergüenza yo mismo de tal despelote). Y es que “8 apellidos vascos”, de Emilio Martínez-Lázaro (que ya dirigió la maravillosa “El otro lado de la cama”), es una comedia romántica con todos los ingredientes (enredo, malosentendidos, etc) para pasarlo muy bien (los únicos que no deben pasarlo bien son los críticos del diario “Gara”…lo cual es un buen síntoma). Rafa (el monologista Dani Rovira, que ahora podemos ver en la serie “B&b”), es el típico sevillita (que no sevillista…pues además es bético), simpaticón, repeinaete, que se enamora de la típica vasca siesota borde, pero guapa, Amaia (Clara Lago ya demostró sus dotes cómicas en la genial “Primos”). Tal es el encoñamiento, que decide irse a su pueblo en las “vascongadas”, en busca de ese amor imposible. Una vez vez allí, el previsible rechazo inicial se convierte en una relación interesada, forzada por la presencia del padre de ella, Koldo (Karra Elejalde, “Airbag”, aportando veteranía y vasquismo…). Para completar esa farsa, Rafa tira de Merche (Carmen Machi al más puro estilo “Aida”), una extremeña asentada en el norte por amor. Los diálogos (de Borja Cobeaga y Diego San José) son desternillantes por momentos. Es verdad que muchas veces tiran del parto fácil (“tiene el pelo que parece que la “pegao” un bocao un camello…o un caballo”), pero como dice mi hermano Fernando “los topicazos sobre vascos y andaluces están muy bien metidos (o traidos)”. La confusión de palabras (“aberchandal” por “abertzale”), el desconocimiento del vasco, la confusión de identidades (El metralleta…), etc, todos los recursos que se utilizan funcionan. Hasta los tacos hacen reir (nunca mejor dicho un “ostias”, que en boca de Clara Lago). Además del cuarteto protagonista, destacaría la presencia de Alfonso Sánchez y Alberto López (“El mundo es nuestro”), como los colegas de Rafa, divertidísimos en sus sospechas terroristas. Risas garantizadas.

CINE: “DALLAS BUYERS CLUB”.

Por fin pude ver “Dallas Buyers Club”, de Jean-Marc Vallée (“La reina Victoria”), y ahora entiendo la unanimidad que había en las quinielas que daban a Matthew McConaughey (“Mud”) ganador del pasado Oscar a Mejor Actor por su recreación de Ron Woodroof. Aparte del esfuerzo físico de perder más de 20 kilos, McConaughey nos deleita con todo tipo de registros que van desde la mayor de las sonrisas al más amargo de los llantos. Y es que esta es la historia, inspirada en la vida real, de un electricista, “cowboy” de rodeo, borrachín, drogadicto, jugador, putero,…(vamos lo tenía todo), al que de la noche a la mañana le diagnostican que tiene el virus del VIH. Hay que situarse en la mitad de los 80 cuando el sida empezó a hacer estragos. Su descreimiento y pasotismo inicial ante los 30 días de vida que le conceden, se convierten en un denodado esfuerzo por investigar sobre la enfermedad y encontrar como sea (yendo si hacía falta a cualquier lugar del mundo….), legal o ilegalmente, los remedios para curarse. Luchando contra todo (autoridades sanitarias, fiscales, médicos,…),llega a montar un “club de compradores” (para bordear la ley…) y así facilitar los medicamentos o remedios curativos a otros en su misma situación. Vamos que podría ser el retrato de un héroe, a pesar de que es un personaje con más peligro que una caja de bombas…pero te puede acabar cayendo bien. Un drama en toda regla sobre uno de los momentos sanitarios más traumáticos del siglo pasado (quien no se acuerda de la cadena de noticias de famosos que iban cayendo por la enfermedad, como el mismo Rock Hudson, aludido en la cinta). Y también tiempos duros en lo relativo a la homosexualidad (se hacía una directa asociación entre el sida y los gays, como bien queda plasmado), a la vez que liberadores. A la buena interpretación del protagonista se unen Jennifer Garner (“Juno”), como la doctora que le ayuda en su empeño, y un gran Jared Leto (“Las vidas posibles de Mr. Nobody”), también oscarizado por su papel de Rayon, un transexual enfermo que se convierte en la mano derecha de Woodroof. También podemos ver a Denis O´Hare (“Michael Clayton”) como el Dr. Sevard; Steve Zahn (“Escapada perfecta”), como Tucker; o a Griffin Dunne (“Un hombre lobo americano en Londres”), como el doctor que le suministra “material”. Merece la pena ver estas grandes interpretaciones.

CINE: “EMPERADOR”.

Una de las maravillas que tiene el cine, es que, a través de él, podemos ampliar nuestros conocimientos, en este caso, históricos. Otra cosa es que el tema nos la refanfinfle (nunca había escrito esta palabra…). Así, al igual que todavía tenemos en nuestras pantallas “Monuments Men” (ver reseña más abajo), que nos trae un hecho desconocido para la gran mayoría como es el de los comandos que se organizaron durante la II Guerra Mundial para salvar de los nazis el mayor número posible de obras de arte, “Emperador”, de Peter Webber (” La joven de la perla”), basándose en el  libro “His Majesty´s Salvation”, de Shiro Okamoto (me divierten los nombre japos…), nos recuerda el importante papel que tuvo el famoso General Douglas MacArthur (Tommy Lee Jones, “Hombres de negro”, siempre cumple) , tras la rendición de Japón. Concretamente la trama se centra en las investigaciones que encargó al General Bonner Fellers (el televisivo Mathew Fox, serie “Perdidos”), un gran conocedor de la cultura nipona, para averiguar el grado de responsabilidad que tuvo el Emperador Hirohito (Takataro Kataoka…tenía que escribirlo) en la intervención de su país en la guerra. Los interrogatorios a importantes jefes del recién depuesto imperio del sol, se entremezclan, utilizando el sistema de flashback, con la historia de amor que el propio Fellers vivió con Aya (Eriko Hatsune, “Tokio Blues”), a quien también busca desesperadamente. Correctamente ambientada en una Japón devastada tras la guerra, la peli cumple sin más con darnos a conocer ese hecho histórico. Jones pone un puntito cómico, que se agradece en este tipo de pelis. Me temo que va a pasar desapercibida en nuestra cartelera cada vez más exigua.

CINE: “300: EL ORIGEN DE UN IMPERIO”.

“300: El origen de un imperio”, de Noam Murro (su segundo largo tras “Gente inteligente”), no es propiamente dicho una secuela del “300″ de Zack Snyder (“El hombre de acero”, que aquí ejerce de productor y coguionista), ni tampoco una precuela. La historia ocurre paralelamente a la heroicidad de esos 300 espartanos liderados por Leónidas (Gerald Butler) que defendieron con uñas y dientes (y el resto del cuerpo…) el paso de las Termópilas. Aquí los grandes enfrentamientos entre los griegos, liderados por Temístocles (Sullivan Stapleton, “Animal Kingdom”), y los persas, que tienen al mando de sus barcos a la temible Artemisia (la chica bond Eva Green, “Casino Royale”), transcurren en los mares embravecidos. Y es que el protagonista pretende aunar a todos los pueblos griegos, incluso a los espartanos de Leónidas, a través de su viuda, la reina Gorgo (Lena Headey, “Dredd”), para defenderse de las huestes del dios rey Jerjes (Rodrigo Santoro, “Philip Morris ¡Te quiero!”, como bien se dice en Fotogramas nº 2045, interpretado como una “drag queen malvada”), el “jefe” de Artemisia. A los espartanos, que les gusta ir a su bola, ya sabemos como acabaron en tierra firme. Ahora los griegos tendrán que utilizar todo su ingenio para derrotar a un enemigo que les supera en número. Con esa estética tipo cómic que tan bien le fué a “300″, esta peli mantiene su nivel de espadazos, litros de sangre (algunas gotas se quedan en pantalla…), musculitos, cielos oscuros (aquí no sale el sol ni en verano…), efectos visuales, etc, para hacer de esta una peli entretenida, sin más. Utilizan el “flashback” con frecuencia para situarnos y enterarnos más de quien es quien y que no nos perdamos. Otras caras, más o menos magulladas, que asoman por la pantalla son las de Hans Matheson (“Sherlock Holmes), como el leal Aesyklos; Igal Naor (“Munich”), como el rey Darío; David Wenham (el Faramir de “El Señor de los anillos”), de los pocos espartanos que quedan de “300″; o Callan Mulvey (“La noche más oscura”) y Jack O´Connell (“Harry Brown”), padre e hijo en la ficción, que luchan junto a Temístocles. Basada en la novela gráfica de Frank Miller, “Xerxes”, se la recomiendo a los amantes de las pelis de romanos…o griegos.

CINE: “JOVEN Y BONITA”.

A falta de estrenos de relumbrón, aproveché este “impasse” para meterme a ver “Joven y bonita”, del parisino François Ozon (“8 mujeres”). Un drama sobre el despertar sexual de una joven estudiante de 17 años, Isabelle (la espectacular Marine Vacth, “L´homme à la cervelle d´or”…que en la vida real tiene 23, y que está para ponerle un piso en Almagro…), que decide prostituirse sin que su familia se entere (esto tiene cierta lógica…) utilizando el nombre “artístico” de Lea. Los enfrentamientos con su madre (Géraldine Pailhas, “Don Juan de Marco”), la complicidad con su hermano pequeño (Fantin Ravat), hacen de la protagonista la típica adolescente rebelde. Lo no tan típico es que se dedique a prostituirse (y la trama tampoco te aclara porqué da el salto…). Un suceso con uno de sus clientes, hace que las cosas cambien…o no. Sinceramente, la peli ya solo merece la pena por ver a la protagonista. Su espectacular belleza. Su enigmática mirada. Además, podemos ver a la otrora guapísima Charlotte Rampling, como viuda de uno de los clientes de Lea. No recomendable a padres de niñas adolescentes…se les puede cortar el cuerpo…o llegar a casa y empezar a investigar.

CINE: “EL PODER DEL DINERO”.

Basada en el libro “Paranoia” (título original) de Joseph Finder, “El poder del dinero”, de Robert Luketic (director con antecedentes en la comedia romántica sobre todo, “Una rubia muy legal”, “Killers”,…), llega a nuestras pantallas haciendo poco ruido (coincidir con los Oscars no ayuda…si no eres una de las nominadas…)…y me temo que tampoco va a dejar mucha huella, a pesar de contar con buenos actores. Es un correcto “thriller” sobre espionaje industrial donde Adam Cassidy (Liam Hemsworth, “Los Mercenarios 2″), un joven inquieto y con ganas de escalar socialmente, no duda (bueno…duda un poquito) en aceptar una oferta de trabajo a todas luces poco ética, lo que le lleva a encontrarse en medio de las rencillas de dos de los empresarios más importantes del sector tecnológico (muy actual eso de las nuevas tecnologías…), Nicholas Wyatt (Gary Oldman, “El Quinto Elemento”, dando su perfil malvado), quien le hace la oferta, y Jock Goddard (Harrison Ford, “Blade Runner”, haciendo caja…), quien le contrata. En el trabajo conoce a Emma (la guapa Amber Heard, “Bienvenidos a Zombieland”), con quien entabla una previsible relación. Tiene muchos ingredientes para que al menos sea entretenida, sin más pretensiones. Algo de acción (no mucha) y tensión (con previsible resultado…y es la segunda vez que escribo “previsible”…y es que los giros en la trama no son muy originales); la historia de amor citada; el conflicto moral (uno puede plantearse si haría cualquier cosa por dinero) que se pretende justificar con la presencia de un padre enfermo (el veterano Richard Dreyfuss, “Tiburón”, aporta galones). Vamos, puro producto de entretenimiento. También podemos ver a Embeth Davidtz (“La lista de Schindler”), como su preparadora para una vida mejor; el televisivo Josh Holloway (serie “Perdidos”), como el agente del FBI encargado del caso; y Lucas Till (“En la cuerda floja”), como el mejor amigo…a pesar de todo. Se puede esperar a que la pongan por la tele.

CINE: “LA GRAN BELLEZA”.

Me estaba resistiendo a ir a ver “La Gran Belleza”, de Paolo Sorrentino (que hizo “Il Divo”, una biopic sobre Giulio Andreotti), pero al recibir el Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa (y antes un Globo de Oro, y un BAFTA, etc), no tenía más remedio que verla, y así contrastar las opiniones que había escuchado. Opiniones que iban desde el “vaya coñazo, estuve a punto de salirme” de mi madre, al “es maravillosa ” de mi amiga Moni. Tanta disparidad de criterios es verdad que despertó mi curiosidad. Y tras verla me sitúo en medio del tiroteo. Efectivamente es una peli rara, surrealista a veces y que dura casi dos horas y media (con momentos que te impacientan…paseos a ninguna parte), pero por otro lado tiene un punto canalla y cómico que en otros momentos consiguieron arrancarme alguna sonrisa (cuando el protagonista “hunde” a su amiga Estefanía delante de su grupo de amigos….). Y todo lo anterior con Jep Gambardella (Toni Servillo, “La ragazza del lago”) como eje de la historia. Un escritor de solo un obra, que ahora ejerce como periodista, y, sobre todo, como el rey de la noche (“quiero ser el rey de la mundanidad”) de la capital romana, que domina desde las espectaculares vistas de su terraza (con vistas al Coliseo…), donde se celebran las fiestas más heavys de la ciudad eterna. No le veo una trama muy clara. Básicamente nos muestra al protagonista (una especie de José Amedo, con aire chulesco) tras cumplir los 65 años, y a partir de ahí aparecen todo tipo de personajes a su alrededor, algunos tan peculiares como su jefa enana (Liza Minelli en miniatura) o la Santa, una monja con poderes. Y otros tan patéticos como su amigo Romano. Detrás de ese “bon vivant” se esconde un solitario que empieza a rebuscar en su pasado (su primera novia, sus antiguos amigos,…). Estéticamente maravillosa (Roma ayuda…). Pero lo que más me ha gustado son sus chaquetas.

CINE: “PHILOMENA”.

En la previa a la entrega de los Oscars (en mi entrada anterior podréis ver que, sin ningún mérito por lo previsible, acerté todo lo que predije, menos la Mejor Actriz Secundaria), fuí a ver una de las últimas pelis que me quedaban por ver, de las nominadas a Mejor Película en estos recién pasados premios: “Philomena”. El veterano director Stephen Frears (“Las amistades peligrosas”, “La Reina”,…), nos trae una historia basada en hechos reales (concretamente basada en el libro “The lost Child of Philomena Lee”, de Martin Sixsmith), y que trata un tema de tremenda actualidad: los hijos robados. Se nos presenta al propio Martin (interpretado por Steve Coogan, el Octavio de “Noche en el museo”, que también produce y participa en el guión), ex corresponsal y que acaba de dejar su trabajo como asesor político, que se encuentra en un momento bajo. Sin nada que escribir, cuando alguien le comenta la historia de Philomena (maravillosa Judi Dench, la M de “Skyfall” y otras aventuras de James Bond), a quien arrebataron su hijo cincuenta años atrás cuando estaba internada contra su voluntad en un estricto convento irlandés. A pesar de las reticencias iniciales de Martin de escribir historias de “interés humano” (o algo así…), acaba tan interesado en el tema, que se embarca (a modo “road movie”) con la propia Philomena en la aventura de averiguar que pasó con su hijo Michael (de adulto Sean Mahon, “Sombras tenebrosas”). Lo triste del tema se ve compensado con un fino humor, provocado fundamentalmente por el choque de dos personas totalmente distintas (Martin, cínico, agnóstico,.; Philomena, buenaza, creyente,…). Hecho en falta un poco más de intriga (en el descubrir que fué de Michael) y veo cierta maldad en el retrato de algunos personajes, como Sister Heldegarde (la veterana Bárbara Jefford, “Y la nave va”). Esto último lo he entendido al escuchar a Jerónimo José Martín en la COPE esta madrugada, cuando al hablar de esta peli, comentaba que se han tergiversado ciertos puntos de la historia, posiblemente con la intención de criticar a la iglesia, poniendo a las monjas a caldo. Dicho lo anterior se ve bien y tiene momentos tanto emotivos como divertidos. Otras caras que aparecen por la pantalla son las de Sophie Kennedy Clark (“Nymphomaniac”), como la Philomena joven (se utiliza el “flash back” para recrear su estancia en el internado), y Mare Winningham (“Brothers”), como la hermanastra.

CINE: MI QUINIELA DE LOS OSCAR.

Este año no puedo hacer una quiniela muy “fair” porque reconozco que no he visto alguna de las pelis que aparecen en las categorías importantes. Pero no me resisto a hacer algunos comentarios.
Para Mejor Película, sin haber visto “Capitán Phillips” ni “Dallas Buyers Club”, me decanto por las favoritas “12 años de esclavitud” y “Gravity”. Y si, como preveo, van a estar muy repartidas las estatuillas de esta edición, se la doy a “12 años…”, y Mejor Director a Alfonso Cuarón.
Para Mejor Actor me encantarían que se lo dieran a Bruce Dern, por su tierno papel en “Nebraska”, aunque las papeletas las tiene Matthew McConaughey por “Dallas…”, interpretación que no he visto.
Y para mejor actriz estoy de acuerdo con la mayoría de apuestas…se lo va a llevar Cate Blanchett por “Blue Jasmine”.
Para Mejor Actor Secundario se habla de Jared Leto por “Dallas…”, no la he visto. De los otros me quedo con Michael Fassbender, porque acaba cayéndote muy mal en la peli esclavista.
Y para Mejor Actriz Secundaria se lo daría a June Squibb (queda claro que “Nebraska” me ha gustado), pero me temo que se lo darán a Jennifer Lawrence para qué “La gran estafa americana” se lleve algo. Me temo que poco más se llevará.
El Mejor Guión Original se lo daría a “Her” (Spike Jonze), y el Adaptado a “12 años…”.
“Gravity” supongo se llevará varios de los técnicos (Sonido, Efectos Visuales,…).
Espero que el Mejor Corto de Imagen Real sea para nuestro representante patrio, Esteban Crespo, por “Aquel no era yo”.
Pues nada, mañana comentaremos. Un abrazo.